La Dirección Nacional de Vialidad salió a responder este miércoles por la polémica generada en Funes en torno a las obras realizadas frente al Hotel Sol de Funes, sobre la autopista Rosario-Córdoba. El organismo aclaró que no pidió demoler el arreglo de la colectora que había sido realizado por el empresario dueño del establecimiento, pero sí exigió corregir accesos ilegales entre la autopista y la colectora por considerarlos un riesgo grave para la seguridad vial.
El caso había tomado repercusión pública luego de que se conociera que el propietario del hotel, Néstor Rozín, había intervenido un tramo deteriorado de la colectora y que luego recibió una intimación de Vialidad Nacional. La situación derivó en una fuerte controversia: de un lado, la imagen de un privado que arregló una calle en mal estado; del otro, la advertencia del organismo de un gobierno que no hace obra pública.
En un comunicado oficial fechado este 27 de mayo, Vialidad sostuvo que, durante las inspecciones realizadas en el sector, se comprobó que las obras sobre la colectora ya estaban ejecutadas, incluyendo accesos y modificaciones sobre cunetas. Por ese motivo, se solicitaron informes técnicos para determinar qué trabajos se habían hecho, de qué manera y bajo qué condiciones.
“En ningún momento se dispuso la demolición de las obras ejecutadas sobre la colectora”, aclaró el organismo. Según la explicación oficial, lo requerido fue la regularización administrativa y técnica de aquellas intervenciones que puedan adecuarse a las condiciones de seguridad vial exigidas.
Sin embargo, Vialidad sí marcó como punto crítico la existencia de conexiones ilegales directas entre la autopista y la colectora. Según el organismo, esas intervenciones permiten maniobras de ingreso y egreso desde una vía de circulación rápida hacia una colectora sin carriles de aceleración ni desaceleración, sin canalización adecuada, sin distancias de visibilidad seguras y sin señalización preventiva.
Para la repartición nacional, ese tipo de movimientos improvisados obliga a realizar maniobras bruscas e inesperadas y aumenta de manera significativa el riesgo de colisiones y siniestros viales graves.
El comunicado también señaló otro problema detectado en el sector: la presencia de un portón de acceso cuya circulación se encuentra interferida por una columna de tendido eléctrico de media tensión. Según Vialidad, esa situación genera un “gravísimo problema adicional de seguridad”, porque los vehículos que entran y salen del establecimiento deben maniobrar en un espacio reducido y condicionado por esa estructura.
Además, las evaluaciones técnicas detectaron inconvenientes vinculados al escurrimiento del agua de lluvia sobre la colectora intervenida. El organismo indicó que, por las características hidráulicas del lugar, las obras realizadas sin el tratamiento técnico adecuado provocan que el agua cruce transversalmente la calzada, lo que deteriora rápidamente las mejoras ejecutadas y genera condiciones potencialmente peligrosas para la circulación.
Con esa aclaración, Vialidad buscó diferenciar dos planos de la discusión. Por un lado, las mejoras realizadas sobre la colectora, que —según el organismo— no fueron mandadas a demoler sino que deben ser regularizadas. Por el otro, las conexiones directas con la autopista y otras reformas consideradas ilegales y peligrosas, sobre las que sí pidió una corrección inmediata.
“Se requirió la corrección inmediata de las reformas ilegales y altamente peligrosas que atentan contra la seguridad de los usuarios y que van en contra del lógico y adecuado funcionamiento de la infraestructura vial nacional”, sostuvo la Dirección Nacional de Vialidad.
El episodio mantiene abierta la discusión sobre el estado de las colectoras de la autopista Rosario-Córdoba, la intervención de privados ante la falta de mantenimiento y los límites legales y técnicos para realizar obras sobre trazas bajo jurisdicción nacional. En este caso, Vialidad insistió en que cualquier modificación debe ajustarse a la normativa vigente y, sobre todo, garantizar condiciones mínimas de seguridad para quienes circulan por la zona.



