Investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison, Estados Unidos, estudiaron la interacción entre bacteriófagos y E. coli en la ISS y descubrieron que la microgravedad puede retrasar las infecciones y reconfigurar la evolución de los virus y bacterias.
El trabajo publicado en la revista especializada PLOS Biology indicaría entonces que la microgravedad en la Estación Espacial Internacional (ISS) puede alterar la evolución de los virus y bacterias.
En ese sentido, los resultados muestran que la microgravedad puede retrasar las infecciones y reconfigurar la evolución de los virus y bacterias. "La microgravedad impulsó la evolución hacia rincones del fago que aún no comprendemos del todo", dijo el Dr. Phil Huss, profesor de la Universidad de Wisconsin-Madison.
En la ISS, los fagos y bacterias no chocan entre sí tan a menudo, lo que ralentiza el proceso de infección. Sin embargo, después de 23 días, los fagos habían evolucionado para infectar más eficientemente a las bacterias.
Los investigadores también descubrieron que las mutaciones en los fagos en microgravedad eran diferentes a las que se producen en la Tierra. Estas mutaciones podrían ser útiles para desarrollar fagos que puedan matar bacterias resistentes a los antibióticos.
"La microgravedad no solo ralentiza las cosas, sino que transforma cualitativamente la coevolución fago-huésped", señaló Huss. Según los expertos, los resultados de este estudio podrían tener implicaciones importantes para la medicina en la Tierra, especialmente en el tratamiento de enfermedades bacterianas resistentes a los antibióticos.



