Britney Spears volvió a estar en problemas. La artista abandonó el centro de tratamiento en el que se encontraba internada de manera voluntaria, a pocos días de su audiencia judicial por conducir bajo los efectos de alcohol y drogas.
Según informó People, la cantante, de 44 años, había ingresado al establecimiento luego de su arresto el pasado 4 de marzo en Ventura, California, donde fue detenida por conducir de manera errática bajo sospecha de consumo de sustancias.
Según trascendió, Spears decidió iniciar el tratamiento por cuenta propia y con el apoyo de su entorno cercano, especialmente de sus hijos, quienes la alentaron a buscar ayuda. Vale aclarar que, la intérprete fue formalmente acusada el 30 de abril y, debido a que no tiene antecedentes graves, no hubo heridos y su nivel de alcohol en sangre habría sido bajo, podría acceder a un acuerdo judicial para reducir la pena.
Este tipo de resolución —conocida como “wet reckless”— suele implicar libertad condicional, cursos de educación vial y multas, evitando en muchos casos una condena de prisión, especialmente cuando el acusado demuestra voluntad de tratamiento.
Desde su entorno aseguraron que Spears está comprometida a cumplir con la ley y a generar cambios positivos en su vida, luego de este episodio que volvió a generar preocupación entre sus seguidores.



