Julio Iglesias fue denunciado por abuso sexual y abuso de poder por dos ex trabajadoras de sus residencias en República Dominicana y Bahamas, cuando el músico tenía 77 años. Tras conocer la noticia, la periodista argentina Marcela Tauro contó un incómodo momento que vivió durante una entrevista con él. 

Las denuncias fueron realizadas por una empleada doméstica y la fisioterapéuta del artista. Ambas describen haber vivido un ambiente de control, intimidación, acoso y abuso de poder mientras trabajaban en régimen interno. De acuerdo con sus testimonios, Iglesias habría utilizado su posición de poder para presionarlas a participar en encuentros sexuales no consentidos, que incluían penetraciones, toques, humillaciones verbales, entre otras. 

Las mujeres afirman que estos episodios no eran aislados, sino que se repetían durante su etapa laboral. Además, ambas denunciantes indicaron que los encuentros sexuales ocurrían casi siempre con la presencia de una empleada de mayor rango, quien también participaba o facilitaba las situaciones.

En medio del escándalo, Marcela Tauro recordó cómo el músico español, en pleno auge de su carrera, la sentó en su falda y le dio un beso sin su consentimiento. La panelista relató que el hecho ocurrió en San Pablo, cuando viajó para hacerle una nota exclusiva a Iglesias en Brasil. “Estuve tres días en el mismo hotel esperando la nota. Él se iba y dijo: «Bueno, tengo una hora para hacer la nota». Imaginate, la nota era en un lugar cerrado y la foto era para la revista”, recordó.

La periodista detalló que, al terminar la entrevista, el cantante la sorprendió: “Me agarra, me da un pico y me sienta en la falda. En ese momento yo era joven y me incomodó, pero dije «bueno, es la nota». Después me enteré que era su patrón, que con todas las periodistas de Gente había hecho lo mismo”.

“Cuando llegamos, los editores decidieron mostrar que era como su modo de actuar. No había sido conmigo solamente, sino que después mostraron que con todas las periodistas de Gente que habían ido a entrevistarlo, había pasado lo mismo: las sentaba en la falda y les daba un pico”, aseguró Tauro. 

La periodista también recordó cómo, en esa época, muchas situaciones de abuso o incomodidad se tomaban con humor o se naturalizaban. “Era otra época, y sí, se lo permití porque en ese momento lo que pensé en la nota. La importancia de la revista era la foto”, reflexionó.