Este 23 de febrero, Mirtha Legrand cumplió 99 años. Noventa y nueve años no son solo una cifra. Son casi un siglo atravesado por el cine clásico argentino, la televisión en blanco y negro, los cambios culturales del país y el paso de generaciones que crecieron con una mesa encendida al mediodía.
Nacida como Rosa María Juana Martínez Suárez en Villa Cañás, Santa Fe, en 1927, su historia comenzó lejos de los estudios de televisión. Antes del cine y mucho antes de los almuerzos que se transformaron en institución, hubo una etapa clave en Rosario. Allí cursó sus estudios en el Colegio María Auxiliadora y tomó clases de formación artística en el entonces teatro municipal La Comedia. Ese paso por la ciudad fue parte de su construcción como actriz, cuando todavía no existía “La Chiqui”, sino una joven decidida a dedicarse al escenario.
Rosario fue parte de ese origen, una ciudad que la vio formarse antes de que el país entero la reconociera.
A los 99 años, Mirtha no es solamente una conductora longeva. Es una figura central de la cultura argentina. Fue estrella del cine en los años 40, atravesó distintas etapas de la industria, se reinventó en televisión y convirtió un formato en marca registrada. Resistió modas, transformaciones políticas y cambios tecnológicos. Y nunca dejó de estar vigente.
La celebración de este año será íntima. Unos 60 invitados, seleccionados personalmente por ella, se reunirán en la casa de su hija Marcela Tinayre, en el porteño Barrio Parque. En un primer momento el festejo estaba previsto en Pilar, pero finalmente se trasladó a un ámbito más familiar. La convocatoria, prevista para las 20.30, se pasó a las 21.
La ambientación estará a cargo de Ramiro Arzuaga, con una paleta en tonos pasteles, clásica y sobria. El catering elegido es Schuster, con una propuesta que incluye recepción y platos tradicionales como ñoquis y risotto.
Según pudo saber Rosario3 el show musical de la noche estará a cargo de Jairo, un detalle que aportará un momento especial dentro de una celebración pensada a medida.
Pero más allá del menú, la decoración o la lista de invitados, el dato central es otro: Mirtha cumple 99.
En un país donde las figuras públicas suelen ser efímeras, su permanencia es excepcional. Su imagen atraviesa generaciones: quienes la vieron en el cine, quienes la acompañaron en décadas de televisión y quienes todavía hoy la reconocen como referencia inevitable del espectáculo argentino.
Cumplir 99 años es un hecho extraordinario. Hacerlo con vigencia, con presencia pública y con capacidad de convocatoria es todavía más significativo.
Esta noche habrá brindis y música. Pero también habrá algo más profundo: la conciencia de estar celebrando a una mujer que acompañó la historia cultural argentina durante casi un siglo.
Y mientras el calendario se acerca al número redondo, Mirtha vuelve a demostrar que su historia no es solo pasado. También es presente.



