La Fiscalía hizo público un video donde pueden verse las siluetas de los homicidas del jubilado Roberto Ferrari, ejecutado hace cinco meses con el único propósito de utilizar su cuerpo como mensaje de una disputa entre bandas.
En la grabación, puede verse, aunque en forma borrosa, al soldadito narco que disparó sobre el hombre de 82 años en calle Sanguinetti al 5200, en la tardecita del 27 de mayo de 2026.
El gatillero, enfundado en un camperón de la selección argentina y cubierto con capucha, ejecutó a la víctima, mientras que un cómplice dejó un mensaje de puño y letra con referencias al gobierno y actores de la narcocriminalidad más rústica de la ciudad.
El mensajero, Williams Toledo, de apenas 18 años, ya se encuentra detenido, pero la investigación aún debe identificar al autor material. Y, por supuesto, con el instigador del encargo, que remite a casos como los asesinatos de trabajadores de marzo de 2024 o la ejecución gratuita del colectivero César Roldán, de diciembre de 2023.
En la grabación, que es de pésima calidad, se ve cómo los soldaditos se acercan al jubilado, que se encontraba en la puerta de un súper chino. Toledo deja el papel con la amenaza narco y el gatillero mata al jubilado.
El MPA pidió colaboración para identificar al homicida. “Todo aquel que pueda aportar datos tendrá la reserva del caso y puede comunicarse al 911, al mail fmiatello@mpa.santafe.gov.ar, a las redes sociales de Fiscalía Regional 2 o en el Centro de Justicia (Sarmiento 2850 de Rosario)”.
Después de los disparos, Toledo y el tirador escaparon a pie por Sanguinetti y luego ingresaron a una vivienda de pasaje Zolá 3641. Allí, según la imputación del fiscal Franco Miatello, el autor de los disparos se deshizo de la ropa que llevaba puesta durante el ataque. Luego, ambos abandonaron el aguantadero con un auto de la aplicación DiDi, un Chevrolet Corsa gris.
El recorrido del coche permitió reconstruir que primero bajó el tirador en la zona de Patricios y Laprida, barrio de La Carne, y que luego el viaje siguió hasta España y Lirio, Las Flores Sur, donde bajó Toledo. Ambos, sin embargo, son meras piezas fungibles: la investigación todavía tiene pendiente avanzar sobre la cadena de instigación que dio origen al homicidio.
La Fiscalía sostuvo que la acción tuvo como finalidad “infundir temor y conmoción pública”, no solamente en el barrio donde ocurrió el crimen sino en Rosario en general. También planteó que las amenazas buscaron condicionar el ejercicio de las funciones del Poder Ejecutivo provincial y, particularmente, intimidar al gobernador Pullaro en el marco de las políticas de seguridad implementadas para los presos considerados de alto perfil.



