Un jardín de infantes de la zona sur de Rosario fue blanco de un robo por segunda vez en menos de una semana. Personas desconocidas ingresaron durante la madrugada al establecimiento "Mi casita", ubicado en calle Garay al 400, y sustrajeron alimentos y elementos didácticos, lo que obligó a suspender la jornada. El hecho generó profunda indignación entre las docentes, quienes ya habían sufrido un asalto con destrozos el pasado Viernes Santo y ahora piden ayuda para reponer lo perdido y volver a funcionar.

Según informó el móvil de Cada Día (El Tres) desde el lugar, los ladrones utilizaron un pallet abandonado en la calle para trepar a los techos, la misma táctica empleada en el hecho anterior. Tras acceder a un patio interno, entraron a la cocina por una pequeña abertura. "A simple vista lo que se ve es que ingresaron por una ventana muy mínima. Estamos hablando de unos 40 o 50 centímetros de apertura. Hasta podría pasar un niño por esa abertura, ni siquiera un adulto", describió Denise, una de las maestras del espacio al que asisten entre 30 y 35 niños.

     

En esta oportunidad, los asaltantes se llevaron azúcar, galletitas de los chicos, yogures, unas luces de colores que utilizan para actividades con los niños y un parlante que no habían podido sustraer la primera vez.

La docente relató la impotencia al descubrir el escenario cuando llegaron a trabajar poco antes de las ocho de la mañana. "La verdad que no lo podemos creer, es la misma modalidad de robo, de hecho el pallet lo habíamos guardado en el jardín porque no sabíamos qué hacer. Lo sacamos de nuevo ayer a la mañana y resulta que no pasaron ni 24 horas que otra vez lo volvieron a agarrar para utilizarlo para subir a los techos", lamentó.

Durante el asalto ocurrido en Semana Santa, los atacantes habían provocado daños y hasta se comieron la torta de cumpleaños de uno de los nenes. "Anteriormente, se habían llevado también plasticolas, alcoholes etílicos, elementos que por ahí no tienen un gran costo", recordó Denise sobre aquel primer episodio.

La maestra explicó que más allá del valor económico de lo robado, el impacto principal recae en el funcionamiento de la institución. "Es más el daño que nos causan, tuvimos que suspender clases, niños sin jardín, todas las seños se tuvieron que ir a sus casas. Es más daño que el costo de lo que tienen un par de galletitas", sostuvo. Al momento de abrir las puertas, ya había familias esperando que debieron ser notificadas de la suspensión.

Frente a este panorama adverso, mientras la Policía trabajaba en la escena, la docente aseguró que no bajarán los brazos. "Levantarse todos los días y encontrarse con esto es un nudo en el pecho muy grande y muy triste. Vamos a poner extrema seguridad y no van a entrar más, se los aseguramos, no van a poder entrar más", concluyó.

Para ayudar: 3412615891.