Sony comenzó a enviar notificaciones formales a los usuarios de PlayStation para aclarar el alcance de las compras realizadas en la tienda virtual de la consola. En el mensaje, la firma japonesa recordó que la adquisición de un título digital constituye una licencia de uso limitada, no exclusiva, intransferible y revocable, con la indicación explícita de que la propiedad intelectual del software permanece bajo el control absoluto de la compañía.
La aclaración legal establece que Sony se reserva la potestad de retirar el acceso a la biblioteca de juegos frente a bloqueos de cuentas, suspensión de servicios o vencimiento de acuerdos de licencias con terceros, sin obligación de compensar económicamente a los clientes. Esta notificación agranda las críticas hacia la marca, luego de la confirmación oficial de que a partir de enero de 2028 dejará de producir y comercializar videojuegos en formato físico.
La transición hacia un ecosistema cien por ciento digital ya impactó en la infraestructura de la empresa, que inició la reconversión de su principal planta de discos en Austria para fabricar microlentes ópticas. La decisión generó el rechazo de coleccionistas y agrupaciones de preservación del videojuego, quienes impulsaron campañas en redes sociales bajo la consigna "no disc, no buy" (no disco, no compro) en defensa del mercado de segunda mano y el derecho a la posesión del material.
La tensión con el público escaló a tal punto que la reciente filtración de material de Grand Theft Auto 6 incluyó mensajes de protesta contra la eliminación de las ediciones en disco. En respuesta a estas medidas, las comunidades Does It Play y Stop Killing Games organizaron una jornada de protesta masiva en todo el mundo.
La movilización llama a los jugadores a no iniciar sesión en PlayStation Network, evitar el juego en línea y suspender compras en la tienda oficial este 30 de agosto, con el fin de generar un impacto directo en las métricas de usuarios activos y enviar un reclamo a los inversores de la multinacional.



