Mirarse al espejo a la mañana y encontrarse con los ojos hinchados, las ojeras marcadas o el rostro más inflamado de lo habitual es algo bastante común. Aunque a veces se trata de una situación pasajera, hay ciertos hábitos cotidianos que pueden influir en la apariencia de la cara y que vale la pena revisar.
En este aspecto, expertos marcan 7 hábitos simples a implementar:
Uno de los primeros puntos a tener en cuenta es la hidratación y la alimentación. Tomar agua regularmente a lo largo del día y mantener una dieta variada ayuda al funcionamiento normal del organismo. A su vez, moderar el consumo de sal y alcohol puede contribuir a evitar la retención de líquidos, especialmente cuando la hinchazón aparece después de una comida abundante o una salida nocturna.
Otro recurso sencillo es aplicar compresas frías durante unos minutos sobre las zonas hinchadas. El frío puede ayudar a disminuir temporalmente la inflamación y aportar una sensación de alivio, sobre todo alrededor de los ojos. No hace falta recurrir a tratamientos sofisticados, solo alcanza con usar una compresa limpia y evitar el contacto directo del hielo con la piel.
El estrés también puede jugar su parte. Cuando se acumulan las preocupaciones y el descanso se vuelve insuficiente, el cansancio puede reflejarse en la cara. Por eso, encontrar momentos para caminar, escuchar música, meditar o realizar alguna actividad placentera puede ayudar a mejorar el bienestar general y favorecer un sueño de mejor calidad.
En esa misma línea, empezar el día con una caminata es otra alternativa para sumar movimiento a la rutina. La actividad física favorece la circulación y puede ayudar a reducir la sensación de hinchazón. No es necesario hacer una sesión intensa de ejercicio. Solo caminar unos minutos y activar el cuerpo puede ser un buen comienzo.
Entre las tendencias de cuidado facial también aparece el gua sha, una técnica de masaje que se realiza con una herramienta de bordes lisos. Con movimientos suaves y un producto que facilite el deslizamiento, puede ayudar a movilizar líquidos de manera transitoria y a relajar el rostro. Eso sí, conviene evitar la presión excesiva y no utilizarlo sobre piel irritada o inflamada.
Otra opción es terminar la rutina de limpieza con agua fresca o fría, que provoca una contracción temporal de los vasos sanguíneos y puede reducir momentáneamente el aspecto hinchado. No hace falta someterse a una ducha helada ni sumergir la cara en agua con hielo. De hecho, una temperatura fresca y cómoda es suficiente para probar este recurso.
Por último, dormir entre siete y nueve horas por noche es uno de los hábitos más importantes para cuidar el aspecto del rostro. Mantener horarios regulares y reducir el uso de pantallas antes de acostarse puede ayudar a mejorar el descanso y a disminuir los signos visibles del cansancio. Si la hinchazón es persistente, aparece de manera repentina o se acompaña de dolor, enrojecimiento o dificultad para respirar, es importante consultar con un profesional de la salud.
Fuente: GQ.



