Los llamados aromas comestibles o gourmand dejaron de ser una rareza para convertirse en una de las tendencias más buscadas del año, tanto en perfumería de nicho como en grandes casas internacionales. Inspirados en postres clásicos y dulces contemporáneos, estos perfumes conectan directamente con la memoria, el placer y las emociones.
Aromas gourmand
Según especialistas, el auge de estos aromas tiene que ver con una necesidad de confort y disfrute sensorial. Notas como macarrons, crema pastelera, pistacho, miel, café o cacao aparecen reinterpretadas de manera sofisticada, lejos de lo empalagoso. La clave está en el equilibrio, ya que los acordes dulces se combinan con maderas, almizcles o notas especiadas para lograr fragancias envolventes y modernas, aptas para el día a día.
Las redes sociales también juegan un rol central en esta explosión gourmand. TikTok e Instagram se llenaron de reseñas, rankings y recomendaciones de perfumes que “huelen a postre”, impulsando una tendencia que apela al deseo, la nostalgia y la curiosidad. Oler a algo comestible se tornó audaz, sensorial y profundamente personal.
Otro punto fuerte de estos perfumes es su capacidad de contar historias. Más que fragancias, funcionan como recuerdos embotellados. Una tarde en una pastelería parisina, un café compartido o el aroma de un postre casero, son algunas de las evocaciones buscadas por los creadores. Esa carga emocional explica por qué cada vez más personas eligen estos perfumes como una extensión de su identidad, buscando algo que no solo huela bien, sino que también genere una reacción.



