El mercado cambiario argentino registró este miércoles una nueva suba del dólar oficial, la segunda consecutiva luego de varias jornadas de caídas. El movimiento volvió a plantear interrogantes sobre la sustentabilidad de la contracción previa: ¿se trata de la formación de un piso para la divisa norteamericana o apenas de una pausa dentro de una tendencia descendente que continúa a la espera de la liquidación del agro?
El tipo de cambio mayorista abrió a $1.399 para la venta. En el segmento minorista, el promedio de bancos se ubicó en $1.400,31, mientras que en el Banco Nación la cotización alcanzó $1.405. En los instrumentos financieros, el MEP aumentó 0,3% a $1.409,87 y el contado con liquidación (CCL) avanzó 0,5% a $1.451,89.
El mayorista había mostrado un descenso pronunciado en las últimas semanas: en lo que va de 2026 acumula una caída del 5,8% (−$84,50). A su vez, el techo de la banda cambiaria —que hoy supera los $1.600— continúa casi 17% por encima del nivel vigente.
La baja respondió a varios factores concurrentes: una liquidación sostenida del sector agroexportador, ingresos de divisas por emisiones de deuda corporativa y provincial, y tasas en pesos aún positivas que favorecieron estrategias de carry trade. En particular, el rollover por encima del 100% en las últimas licitaciones del Tesoro tensionó la curva de corto plazo y alentó el desarme de posiciones en dólares, ampliando la oferta en el mercado cambiario.
Operadores señalaron además que la ausencia de instrumentos a tasa fija en la última licitación generó expectativas de mayor disponibilidad de pesos, lo que llevó a una moderación de las tasas a un día hacia la zona del 26%, aproximadamente diez puntos por debajo del cierre previo.
Entre los analistas hay posiciones encontradas. Algunos proyectan una fuerte liquidación del agro en 2026 cercana a los u$s40.000 millones —nivel similar al récord de 2022— y estiman que las exportaciones totales podrían acercarse a los u$s100.000 millones, con el sector energético como impulsor clave. A esto se suma la perspectiva de ingresos por inversión directa y colocaciones de deuda externa, factores que ampliarían la oferta de dólares en el mercado local.
Por el contrario, otros especialistas advierten que la apreciación del peso podría dar lugar a desequilibrios. Datos del Banco Central muestran que el Tipo de Cambio Real Multilateral se ubica en su nivel más apreciado desde junio de 2025, lo cual reactiva temores sobre un posible atraso cambiario que afecte la competitividad de las exportaciones y la rentabilidad del sector productor.
Perspectivas y variables a seguir
Con el tipo de cambio operativo todavía lejos del techo de la banda, la sostenibilidad del nuevo equilibrio dependerá de la dinámica de varias variables: ritmo de liquidación del agro, flujo de inversiones y colocaciones externas, decisiones de política monetaria que impacten las tasas en pesos, y la gestión de la oferta de instrumentos públicos que influye en la disponibilidad de pesos y, por ende, en la presión sobre el tipo de cambio.
En síntesis, la reciente suba del dólar oficial puede interpretarse tanto como un rebote técnico tras una baja pronunciada como el inicio de la conformación de un piso más estable. La confirmación de una u otra lectura estará sujeta a la evolución de los flujos de divisas y las señales de política económica en las próximas semanas.



