El histórico contador de Vicentin, Omar Scarel, fue electo este jueves como el nuevo presidente del defaulteado grupo agroexportador. En la asamblea de socios, que se realizó por la tarde en la ciudad de Avellaneda, los accionistas también eligieron al ingeniero Daniel Foschiatti como vicepresidente. Y como director titular quedó el abogado Estanislao Bougain. Los tres estarán al frente de la empresa hasta el 31 de marzo próximo cuando se realice la próxima asamblea de accionistas.

Scarel tiene varias décadas de trabajo en Vicentin y fue uno de los hombres de confianza de Alberto Padoan cuando ocupó funciones directivas en el grupo. Y su trabajo no era sólo contable sino que hasta no hace mucho era quien daba el visto bueno técnico a los nuevos negocios que emprendía el holding. Por sus funciones, trabajaba en contacto con los hermanos Gazze, conductores financieros del grupo. Es más, fue Scarel quién acercó al estudio contadores de Reconquista que auditó el último balance (2019) de Vicentin luego de que la consultora KPMG, que siempre lo revisaba, decidiera esta vez no hacerlo.

Por el lado de Foschiatti, conocido en Avellaneda “como el flaco”, proviene de la empresa textil Servipack. Esa pyme, fundada hace 10 años, se levantó en uno de los lotes que fue liberando una de las plantas de Vicentin en Avellaneda para promocionar la radicación de emprendimientos industriales. Foschiatti tenía muy buena relación con el fallecido Sergio Nardelli, uno de los hombres de más peso en la estructura del holding, y quien fue impulsor del citado loteo.

En tanto, Bougain es un abogado porteño especializado en derecho comercial quien hace tiempo viene brindando tareas de consultor externo al grupo santafesino. Es titular del estudio Bougain, que representa grupos transnacionales en el país. Es más, fue director de empresas extranjeras.

El nuevo directorio (que asume luego de que todo el ahora anterior directorio presentara la renuncia tras el fuerte desgaste que sufrió por el turbulento colapso ante acreedores, el mercado y las autoridades) es el primero en los 90 años de la empresa que no está integrado por miembros de las familias dueñas. Y eso es todo un dato. Ahora bien: ¿eso significa que la familia no conducirá la compañía? El interrogante está abierto porque, tal como se relató más arriba, los ingresantes tienen claros lazos con las familias que más pesan en la estructura. Es más, Scarel, el nuevo presidente, acompañó los movimientos contables pasados y recientes de la empresa.

En la asamblea, que tuvo la participación de 64 accionistas que representan el 98% del capital social, también se aprobó con el 92% de los votos el balance 2019, que tanta polémica levantó. En tanto, la gestión del directorio saliente contó con un 87% de aprobación. La asamblea se hizo en el estacionamiento de la planta de Avellaneda y la voz cantante fue Alberto Macua.

“Todos los miembros del nuevo directorio se caracterizan por un perfil profesional, no son accionistas de la compañía y tendrán la responsabilidad de liderar esta nueva etapa que se inicia en el marco del proceso concursal que la empresa se encuentra atravesando”, señaló la empresa en un comunicado difundido al término de la reunión.

“Confiamos en la experiencia y las capacidades de los profesionales designados para cumplir con el mandato de continuar normalizando la operatoria de la compañía, encontrar las alternativas adecuadas para alcanzar una solución viable del concurso de acreedores, que nos permita honrar los compromisos asumidos y garantizar la continuidad de una empresa argentina con más de 90 años de trayectoria”, concluyeron.

¿Contundente o testimonial?

Tras la asamblea, la empresa resaltó el gesto de incorporar a “profesionales no accionistas” a la dirección. Y es cierto que el proceso demandaba nuevos interlocutores ya que las relaciones entre acreedores y ahora ex directores estaban bajo alta tensión y prácticamente cortadas.

Si bien en algún momento se especuló con la posibilidad de que ingresen ejecutivos vinculados al negocio de la exportación de cereales o personalidades de renombre (circuló el nombre de Diego Guelar), lo cierto es que para el estado actual de la empresa no se necesitan operadores del comercio exterior ya que los negocios pasan sobre todo por administrar activos, como el alquiler de las plantas.

¿Cómo recibirán los acreedores al nuevo directorio? ¿Lo interpretarán como una señal contundente de que la empresa busca dar una vuelta de página o lo calificarán como un mero directorio testimonial? El interrogante está abierto y se develará con el correr de los días si las partes vuelven a sentarse a negociar una salida al default más grande de la historia del mercado de granos por 1.400 millones de dólares.

Es que los bancos extranjeros y algunos acreedores comerciales importantes venían impulsando el armado de un fideicomiso en el que Vicentin ceda sus acciones (y los derechos políticos sobre ellas) para discutir allí la capitalización de acreencias,  el ingreso de inversores y la venta de la empresa. Por su parte, Vicentin contrató al Maxim Group, de Nueva York, para que le busque socios, mientras que algunos actores cerealistas –como el grupo Olio con promesa de fondeo chino- sobrevuelan el proceso.  

En ese marco, la decisión de los accionistas de aprobar el balance 2019, que incluso fue denunciado en la Justicia penal por los bancos internacionales, también puede generar nuevas reacciones. Sobre todo si el Banco Nación, principal acreedor de la aceitera, también lo objeta en la Justicia, como venía amagando de hacer en caso de que la asamblea de Vicentin lo apruebe.