Segunda fecha, otras sensaciones, más argumentos para analizar, cambios de esquemas que demuestran que lo de la primera fecha, aunque fuera apresurado para el análisis, no estuvo bien.

A los dos equipos rosarinos les tocaron rivales bravos en la segunda fecha, los de Avellaneda. Los resultados mejoraron respecto de la primera jornada, pero la imagen que dejaron unos y otros no fue la misma. Y no debe ser la misma porque la diferencia de potencial es por ahora bastante grande.

Central arrancó un triunfazo del Cilindro frente a Racing, un terreno en tan mal estado que dificulta el análisis minucioso de un partido. La pelota fue monopolizada por el piso que la llevaba de un lado para el otro dependiendo de las irregularidades del piso.

No obstante, la nochecita de Avellaneda dejó una sentencia, que no por obvia deja de ser importante: con Angelito Di María en modo final de Qatar, es muy difícil ganarle a Central.

Di María convirtió un golazo para decretar el 1-0 de Central en el Cilindro.

Y fue así que una de las estrellas de la gesta de la última Copa del Mundo sacó a relucir todas sus dotes para adueñarse de un partido que fue hasta sencillo para el equipo de Almirón.

La mejora de la primera fecha a la segunda fue brutal. Suele suceder en tiempos de adaptación a nuevos entrenadores. Nota: solo reservado para grandes equipos.

Hubo cambio de esquema, como correspondía, y una estrella que brilló en toda su dimensión, hasta desafiando las inclemencias del terreno de juego para meter un golazo impactante. Central dio vuelta la página. Y lo hizo con fuerza.

A Newell’s le tocó Independiente en el Coloso, pero el rival podría haber sido cualquiera. La dupla Orsi-Gómez tiene mucho trabajo por hacer.

Con un sistema diferente al que utilizó frente a Talleres, el equipo del Parque volvió a padecer y si bien sigue siendo pronto para sacar conclusiones muy argumentadas, empieza a al menos inquietar la falta de juego de un equipo que todavía no encontró los principales intérpretes para eso.

La dupla Gómez-Orsi tiene un gran desafío por delante en La Lepra

En la previa, se sabía que Independiente potencialmente era más, pero el escenario debía emparejar las fuerzas y muchas veces el que menos tiene es el que gana. Si lo sabrá la dupla técnica, que ganó un campeonato con el humilde Platense, pero aquí los tiempos son diferentes, las exigencias son distintas y el contexto requiere una cosecha de puntos que permita aventar las presiones que pueden aparecer si la realidad no cambia.

Un punto de seis es muy poco para Newell’s, pero antes del inicio del campeonato, la complejidad de las tres primeras fechas presagiaba una realidad no muy distinta a la que el equipo debe afrontar hoy.

Al fin y al cabo el empate sobre la hora sirve como envión anímico para ponerle el cuerpo al futuro que necesita de mucho esfuerzo, creatividad y fundamentalmente juego.

Depende dónde se quiera poner la vara para el equipo rojinegro. Quien esto escribe la pretende alta, a los mismos niveles que el club supo ostentar y merece. No alcanza con una leve mejora y con un empate ante Independiente para darse por satisfecho.

Ojalá, por el bien de Newell’s, sea cuestión de tiempo. Los dos tienen ahora una prueba de fuego frente a Boca en la Bombonera y River en Arroyito. Entonces sí, los elementos de análisis empezarán a fortalecerse con argumentos más sólidos.