En medio de la polémica por la liberación de presos para prevenir casos de coronavirus, el presidente Alberto Fernández salió a desmentir “una salida masiva de gente detenida”. La polémica, que se enmarca en la tensión creciente al interior de los penales –tras motines violentos y huelgas de hambre–, comenzó cuando el presidente avaló a la Justicia para que permita que algunos presos terminen sus condenas en sus casas. Esto es, por el hacinamiento propio de las cárceles argentinas y el peligro que suponen los penales como focos de contagio para las poblaciones que los rodean.  Se trata de una decisión, en verdad, que muchos países el mundo ya han tomado. En Santa Fe, no se justificaría.

Es conocida mi oposición a ejercer la facultad del indulto. Digo esto en momentos en que una campaña mediática se desata acusando al Gobierno que presido de querer favorecer la libertad de quienes han sido condenados”, comenzó Fernández un hilo de tuits para desmentir que su administración “prepara una salida masiva de gente detenida en virtud de procesos penales”.

“La Argentina, como todo el mundo, enfrenta una pandemia de enormes proporciones. El riesgo de contagio se potencia en los lugares de mucha concentración humana por lo que las cárceles se convierten en un ámbito propicio para la expansión de la enfermedad”, advirtió y destacó que “en el mundo,  muchos gobiernos han dispuesto libertades tratando de minimizar ese riesgo”.

En Argentina la solución del problema está en manos de los tribunales. Son los jueces naturales quienes, de considerarlo necesario, disponen libertades”, explicó y lamentó “la conducta de quienes en circunstancias tan cruciales como los que vivimos, muestran su poco apreciable condición humana intranquilizando a la sociedad en momentos en que precisamente más necesita ser contenida”.

Presos libres en el mundo

La liberación de presos, que en rigor es el traslado de la condena en la cárcel, a la casa; es decir, el cambio a la prisión domiciliaria, es una medida que muchos países han tomado, empujados por la pandemia de covid-19, entre ellos, Francia, Reino Unido, Alemania, y España.

Lejos está de obedecer al “amor al prójimo”, sino más bien a minimizar daños colaterales. La cantidad de detenidos atenta contra el aislamiento y los presos corren riesgo de contagio; pero no solo ellos, sino también los penitenciarios, los médicos, enfermeros y una parte del personal de los penales.

Esto a su vez, genera un importante ausentismo del personal, con el concomitante peligro de la falta de control intramuros. Y además, las prisiones son focos de infección para las poblaciones en las que están insertas: son muchísimas las personas –trabajadores, proveedores y familiares–que entran y salen cada día de un penal.

Página12 relevó la cantidad de presos que algunos países liberaron:

  • Irán:  85.000
  • Turquía: 45.000
  • Indonesia: 30.000
  • Brasil: 30.000
  • Francia: más de 20.000
  • Reino Unido: 4.000
  • España: 8.000