La flexibilización de la cuarentena por el coronavirus abre nuevos interrogantes y escenarios más o menos problemáticos. Una situación que ya existe pero se puede agravar si más adultos se ven eximidos del aislamiento obligatorio es cómo se instrumentará el cuidado de los niños en casa cuando padres y madres deban concurrir a sus puestos de trabajo, siendo que las escuelas y jardines de infantes permanecerán cerrados por un buen tiempo.

La Asociación Nacional de Jardines Particulares de Argentina expone este dilema en una carta que les mandó a los ministros de Educación y de Economía de la Nación en la que el principal punto es el reclamo de ayuda económica para “no desaparecer”.

“Pedimos tengan a bien evaluar la medida de nuestra vuelta al trabajo no poniéndola en el mismo lugar que las escuelas ya que albergamos muchísima menos gente que una escuela. Las familias de nuestros alumnos, en su mayoría, tienen que regresar a sus trabajos y los niños, menores de 5 años no pueden, bajo ninguna circunstancia, quedar solos en sus casas, con lo cual sabemos que los padres recurrirán a los abuelos y abuelas (quienes estarían dentro de los grupos de riesgo). Obviamente esto es una sugerencia sabiendo que todo regreso será evaluado por los agentes sanitarios”, precisan en el comunicado, dejando expuesta una postal muy real de lo que pasa y pasará en muchos hogares del país.

Necesitamos una medida económica para no desaparecer”, advirtieron. “No podemos seguir en pie sin la ayuda del gobierno (tanto para hacernos visibles y colaborando con el reclamo a las familias de que deben abonar las cuotas, como para subsidiarnos).  Necesitamos establecer un canal de diálogo que nos permita acercarles propuestas y tratar de construir en conjunto acciones que nos permitan retomar nuestra actividad lo antes posible sin faltar a las necesidades indicadas por el área de sanidad”, solicitaron.

Propuestas

A través de la carta, los representantes de las instituciones propusieron algunas alternativas: la posibilidad que los jardines abran las puertas únicamente para los hijos de aquellas familias que pueden remitirnos un certificado que indique que están trabajando o abrir con una reducción horaria. “No tener un horario estricto de ingreso sino que cada uno que llegue dentro de los horarios pautados, toque el timbre y se le abra en ese momento, evitando así que se junten en la puerta”, precisaron.

“Realmente la situación económica es muy crítica y no podemos sostenerlo más tiempo, de allí que si regresar a la actividad no fuera una opción viable nos urge una ayuda económica real. Los créditos ofrecidos no son una salida viable ya que desconocemos la cantidad de alumnos con que contaremos luego de esta pandemia porque muchas  familias si no abrimos pronto van a elegir la opción de contratar una niñera en su casa y ya no los mandaran a sus hijos/as al jardín por lo que resta del año”, manifestaron.