Vecinos de un edificio ubicado en Urquiza al 2500, entre Rodríguez y Pueyrredón, pleni Pichincha, presentaron un reclamo formal ante el Concejo Municipal por el estado de abandono de un terreno ubicado en el centro de manzana, detrás del inmueble donde viven.
El predio, que pertenece al mismo constructor del edificio, lleva más de 30 años sin mantenimiento, presenta excavaciones inconclusas y una densa vegetación que lo convirtió en un foco de insectos y roedores.
Según explicaron los vecinos, el terreno iba a ser originalmente el espacio destinado a cocheras, pero la obra quedó inconclusa en el subsuelo y nunca se retomó. Con el paso del tiempo, el deterioro de esa estructura y la falta de mantenimiento despertaron preocupación por la estabilidad del edificio lindero.
“El miedo es que el subsuelo abandonado termine afectando los cimientos del edificio. Además, la maleza y los animales ya son un problema sanitario”, advirtió una de las vecinas en diálogo con Rosario3.
Según detalló la mujer, en el último tiempo presentaron reclamos ante distintas áreas municipales, entre ellas Obras Particulares, Catastro y Vectores, pero hasta el momento no lograron una solución.
Desde Obras Particulares, según consta en el expediente, se realizó una inspección que determinó riesgo estructural y la necesidad de intervenir, pero el procedimiento quedó trabado porque el dueño original falleció y los herederos —presuntamente residentes en Israel— no responden a las notificaciones.
Las cédulas, explicaron los vecinos, son dejadas en el palier del edificio, donde ninguno de los propietarios del terreno reside. En tanto, el área de Vectores se acercó al lugar por un pedido de desmalezado, pero no puede ingresar al lugar sin autorización del titular.
Por otra parte, Catastro informó que la propiedad acumula más de 20 años de deuda en impuestos y está registrada a nombre de Slepy Tettelman, ya fallecido.
Pedido al Concejo
Ante la falta de respuestas, los vecinos elevaron el reclamo al Concejo Municipal, solicitando una entrevista con autoridades y la posibilidad de que el cuerpo interceda para destrabar la situación.
En la presentación, piden que el municipio analice alternativas legales como la expropiación o una articulación público-privada que permita recuperar el espacio y darle un uso que beneficie a la ciudad.
“No buscamos un beneficio individual, queremos una solución colectiva. Ese terreno en ruinas afecta la salubridad y la seguridad de todo el edificio”, remarcaron.