El Concejo municipal dio otro paso para incorporar una alternativa a la cremación tradicional de mascotas. La comisión de Gobierno otorgó despacho favorable a un proyecto de ordenanza que propone autorizar y regular la acuamación, una técnica que permite tratar los restos de animales mediante agua, temperatura y sustancias alcalinas, sin necesidad de utilizar fuego.

La iniciativa fue presentada por la concejala Carolina Labayru y el edil Damián Pullaro. Tras obtener el acuerdo de la comisión de Gobierno, continuará su tratamiento en la de Ecología y Ambiente antes de ser debatido en el recinto para su eventual aprobación. 

La acuamación, también denominada biocremación o hidrólisis alcalina, consiste en introducir los restos del animal en un recipiente hermético, donde se aplica una combinación de agua, hidróxido de potasio o de sodio, temperatura controlada y presión. El proceso acelera la descomposición de los tejidos orgánicos y deja como resultado una solución líquida y restos minerales óseos.

A diferencia de la cremación convencional, el sistema no requiere quemar el cuerpo. Los residuos óseos pueden procesarse hasta obtener un polvo mineral que se entrega a los propietarios de la mascota como recuerdo, de manera similar a las cenizas de una incineración.

El proyecto establece que la Secretaría de Ambiente y Espacio Público será la autoridad encargada de aplicar la normativa, en coordinación con las áreas municipales de Control y Convivencia, Planeamiento y Salud Pública.

Entre sus responsabilidades estarán la evaluación de las solicitudes de habilitación, la fiscalización de los establecimientos y el control del tratamiento y la descarga de los líquidos resultantes. También se contemplan requisitos de localización, gestión ambiental, trazabilidad de los restos y sanciones ante eventuales incumplimientos.

Cómo funciona 


Durante el análisis de la propuesta en el Concejo, la biotecnóloga Fabiola Valenzuela participó de una reunión de la comisión de Gobierno mediante una conexión desde Chile y explicó las características del procedimiento.

La especialista sostuvo que se trata de un sistema controlado que reproduce de manera acelerada la degradación natural de la materia orgánica. Según detalló, funciona con agua y electricidad, sin utilizar combustibles fósiles durante el tratamiento.

Valenzuela indicó que el proceso puede durar alrededor de tres horas para una mascota de cinco kilos y superar las seis horas cuando el animal pesa 30 kilos. También señaló que los equipos utilizan, en promedio, 76 litros de agua y que su instalación requiere un espacio aproximado de 30 metros cuadrados.

 

El servicio comienza con el retiro del animal en un contenedor cerrado, que puede contar con refrigeración según la distancia o las condiciones de temperatura. Luego se registra su ingreso al establecimiento, se realiza el tratamiento y se gestionan los materiales resultantes.

La especialista explicó que la fracción mineral obtenida puede entregarse a los propietarios o destinarse a otros usos, como el mejoramiento del suelo, de acuerdo con las condiciones de tratamiento y disposición correspondientes.

Uno de los argumentos que fundamentan la propuesta es la posibilidad de reducir las emisiones asociadas con la cremación tradicional.

Al no requerir combustión, la hidrólisis alcalina evita la generación directa de gases y partículas propias de los hornos crematorios. Además, distintos antecedentes internacionales señalan que demanda menos energía que la incineración convencional.

El procedimiento, sin embargo, genera líquidos que deben recibir un tratamiento adecuado antes de su disposición. Por ese motivo, el proyecto presentado en Rosario contempla controles específicos sobre los efluentes y los residuos derivados del proceso.

 

La acuamación ya se utiliza en distintos países. Durante su exposición, Valenzuela mencionó experiencias en Estados Unidos, Canadá, Europa, Ecuador y Colombia. También existen aplicaciones de esta tecnología para restos humanos en otros lugares del mundo.

En Rosario, la iniciativa está limitada al tratamiento y disposición final de animales. Su eventual implementación dependerá de la aprobación de la ordenanza y de las condiciones técnicas y ambientales que establezca la Municipalidad para habilitar los establecimientos.