¿Sirve más hacer explotar una ojiva nuclear en la superficie de un asteroide o meterla primero en un cráter profundo?. Un nuevo estudio de la Academia China de Tecnología de Vehículos de Lanzamiento afirma que la segunda opción sería la más efectiva para defender la Tierra, siempre que haya tiempo suficiente.
Hoy la Nasa y otras agencias rastrean millones de asteroides. La mayoría no representa peligro. Apophis, que llegó a preocupar para 2068, ya fue descartado. Pero casos como Cheliábinsk en 2013, que causó daños en Rusia, recuerdan que rocas de decenas de metros sí pueden cruzar cerca.
El problema aparece con asteroides de más de 100 metros. A ese tamaño, desviarlos con impacto cinético como hizo la misión DART de la Nasa en 2022 puede no alcanzar si el tiempo de aviso es corto. Los métodos tradicionales “ofrecen una energía limitada y no pueden lograr una desviación efectiva en plazos cortos”, advierten expertos en el sitio especializado Space.com.
Dos modos de defensa nuclear
El equipo liderado por Xiaowei Wang comparó dos escenarios usando modelos que incluyeron energía del lanzador, velocidad del impactador y cambios en la trayectoria del asteroide: una detonación por impacto superficial, allí se golpea la superficie, se forma un cráter poco profundo y ahí mismo explota el dispositivo nuclear. Es más simple y rápido de lanzar, pero el acoplamiento de energía es débil, la ubicación del impacto es aleatoria y exige mucha precisión en la resistencia del dispositivo.
Otra opción sería la detonación previa a la excavación donde primero un penetrador crea un cráter profundo, luego se detona la ojiva dentro del asteroide. Al lograr una “detonación profunda”, el acoplamiento energético es más fuerte. Los resultados serían con suficiente tiempo de alerta, entre uno y veinte años, la detonación profunda gana. Según el estudio, podría “destruir” asteroides de unos 100 metros o desviar rocas de hasta 1 km de diámetro al cambiar su velocidad en 1 m/s en unos 60 días.
El impacto superficial quedaría reservado para “defensa de emergencia” si el aviso es extremadamente corto y el asteroide es muy grande, porque la misión es menos compleja.
Los investigadores aclaran que no abordaron todos los factores: la composición del asteroide —un montón de escombros se comporta distinto a una roca sólida—, el riesgo de fragmentos generados por la explosión, o cómo llevar la ojiva al espacio de forma segura.
Por ahora no hay amenazas inminentes. Pero el trabajo chino aporta un mapa de ruta: si algún día hace falta, detonar desde adentro sería la mejor forma de que una bomba nuclear parta o desvíe un asteroide.