Entre el viernes y el domingo de la primera semana de este mes de julio, seis bolas metálicas aparecieron en la playa de Forrest, en Queensland, Australia, y desataron un operativo de emergencia con zona de exclusión de 50 metros. La Agencia Espacial Australiana (ASA) confirmó que se trata de recipientes a presión de un “cuerpo de cohete extranjero” que reingresó a la atmósfera tras estar en órbita.

“Los objetos recuperados parecen ser recipientes a presión de un vehículo de lanzamiento espacial”, informó la ASA según publicó el medio británico Daily Mail. “La ubicación y las características coinciden con los restos de un cuerpo de cohete extranjero que reingresó recientemente”. Los servicios de emergencia de Queensland ya evaluaron y recuperaron las esferas y determinaron que son seguras, aunque la agencia sigue trabajando con autoridades internacionales para identificar formalmente el vehículo y el país de lanzamiento.

¿Qué son las “bolas espaciales”?

Los recipientes a presión son contenedores de alta ingeniería diseñados para almacenar propelentes criogénicos, como oxígeno líquido, o gases a presión como helio, que alimentan los motores de los cohetes. Su forma esférica y sus gruesas paredes metálicas les permiten soportar presiones extremas y, paradójicamente, también el calor brutal de la reentrada. Por eso suelen ser de los pocos fragmentos de basura espacial que llegan enteros a Tierra.

Alice Gorman, arqueóloga espacial de la Universidad de Flinders, lo explicó a ABC News: “Este es un ejemplo clásico de lo que se conoce como ‘bolas espaciales’. Muchos cohetes y naves tienen sistemas de combustible líquido bajo alta presión, que van en estos recipientes fabricados con material robusto”. Gorman investiga desechos orbitales y señaló que son de los restos que más se encuentran.

No tocar: el protocolo ante basura espacial

Aunque las seis esferas de Queensland ya fueron declaradas seguras, la ASA advirtió que podrían aparecer más restos. “Nunca toque, mueva ni recoja objetos sospechosos de ser desechos espaciales y dé por hecho que son peligrosos; aléjese y póngase en contacto con los servicios de emergencia”, pidió la agencia en su comunicado.

Actualmente hay más de 36.000 fragmentos de basura espacial de más de 10 cm siendo rastreados en órbita, más millones de piezas pequeñas. La mayoría se desintegra al reingresar, pero los componentes densos como estos tanques a veces sobreviven al “descenso ardiente”.