Una nueva voz se sumó al debate sobre cómo enfrentar la crisis en el centro de Rosario. El concejal Pablo Basso, del Movimiento Evita, presentó un proyecto para otorgar incentivos fiscales a comerciantes y propietarios con el objetivo de volver a ocupar locales que lleven al menos seis meses vacíos.
La iniciativa propone crear un Régimen de Incentivos Fiscales para la Ocupación de Locales Comerciales Vacíos dentro del polígono delimitado por avenida Pellegrini, bulevar Oroño, avenida Belgrano y el río Paraná, una amplia zona que comprende buena parte del área central y sus corredores comerciales.
Para quien alquile uno de esos inmuebles y abra allí un comercio, el proyecto contempla la exención del ciento por ciento del Derecho de Registro e Inspección (Drei) durante el primer año de actividad, una bonificación del 50 por ciento durante el segundo año y la exención total de la Tasa por Habilitación de Comercio.
El beneficio también alcanzaría a los dueños de los inmuebles: los propietarios que alquilen un local que haya permanecido seis meses o más sin actividad obtendrían una bonificación del 50 por ciento de la Tasa General de Inmuebles (TGI) mientras dure el contrato.
“Es un esquema de estímulos cruzados: gana el comerciante que se anima a invertir y gana el propietario que vuelca el inmueble al mercado en condiciones razonables”, explicó Basso.
El proyecto fue presentado en el marco del Foro de Micro, Pequeñas y Medianas Empresas realizado esta semana en el Concejo Municipal, donde empresarios, trabajadores y representantes del sector productivo discutieron la situación que atraviesan las pymes.
Basso puso especial énfasis en la situación de la peatonal Córdoba. Según señaló este viernes en Radiópolis (Radio 2), en los últimos seis meses se duplicó allí la tasa de vacancia de locales comerciales.
“Los números nos indican que en el polígono de la zona de Pellegrini, Oroño y el río la tasa de vacancia está aumentando mucho. Esto significa que están cerrando muchos negocios y que están quedando muchos locales vacíos”, explicó.
Y agregó: “La zona principal más crítica del centro es la peatonal Córdoba, donde en estos seis meses se duplicó la tasa de vacancia”.
Para el concejal, la caída tiene como telón de fondo la situación económica nacional, pero eso no debería impedir que el municipio utilice las herramientas que tiene a mano para intentar amortiguar sus consecuencias.
“Milei decidió que en este país sobra el que no aguanta la motosierra. Pero cada vez más son los que no aguantan, cada vez bajan más persianas en Rosario, y eso significa gente que tiene que resignarse a que su esfuerzo no sirva”, cuestionó Basso.
Su planteo es que una rebaja de los costos municipales durante los primeros años puede funcionar como incentivo para quienes, aun en un contexto adverso, decidan abrir un negocio.
“Para el municipio es una inversión. Un local abierto genera empleo y movimiento. Un local cerrado no aporta nada y encima va vaciando el centro de la ciudad, por el que circulan miles de rosarinos”, sostuvo.
El debate
La propuesta aparece en momentos en que la situación del centro volvió a convertirse en un tema de discusión en Rosario, fundamentalmente a partir del aumento de los locales vacíos y la retracción de la actividad comercial.
En los últimos días aparecieron distintas ideas, con diagnósticos y soluciones muy diferentes.
Comerciantes del rubro de electrodomésticos cuestionaron, por ejemplo, las políticas urbanas de las últimas décadas y reclamaron revisar problemas de accesibilidad, tránsito y transporte que, según entienden, terminaron perjudicando al centro como destino comercial y lo convirtieron en un gueto.
Por otro lado, empresarios y corredores inmobiliarios comenzaron a impulsar la posibilidad de desarrollar una suerte de “barrio chino” rosarino, concentrando comercios, gastronomía y propuestas culturales de origen asiático en algunas cuadras del área central para generar un nuevo polo comercial y turístico.
Todavía no existe una ubicación definida y en los primeros intercambios aparecieron distintas alternativas, entre ellas sectores de Santa Fe, San Juan, San Martín y hasta la propia peatonal Córdoba.
Más allá de las diferencias entre esas propuestas, todas parten de la misma constatación: hay zonas del centro que perdieron movimiento comercial y una creciente cantidad de inmuebles que no encuentran ocupantes.