Un estudio con 500.000 participantes reveló que dormir menos de 6 o más de 8 horas acelera la edad biológica de órganos como el cerebro, el corazón y el hígado. El rango ideal se ubica entre 6,4 y 7,8 horas por noche.
El estudio publicado en la revista especializada Nature usó 23 relojes biológicos y determinó que dormir menos de 6 horas eleva 50% el riesgo de muerte; más de 8 horas, 40%. El cerebro sufre más con el exceso y el cuerpo con la falta.
Las personas pueden percibir los efectos de una mala noche de sueño, pero la ciencia confirmó ahora que el tiempo que pasan descansando juega un papel clave en cómo envejece su cerebro y el resto del cuerpo. Los investigadores descubrieron que la cantidad de horas de sueño nocturno no solo provoca confusión mental y ojeras, sino que también acelera el envejecimiento biológico.
No es la edad cronológica, sino el estado de las células
A diferencia de la edad cronológica —el número de años que una persona ha vivido—, la edad biológica se refiere al desgaste que han sufrido sus células y tejidos a lo largo de la vida. Ese desgaste se ve afectado por la genética, el estrés, la dieta, el medio ambiente y el sueño.
En el estudio los investigadores determinaron que entre 6,4 y 7,8 horas de sueño cada noche constituye el punto óptimo para un envejecimiento saludable en todo el organismo. El equipo examinó 23 "relojes biológicos de envejecimiento" de 500.000 participantes de entre 37 y 84 años que informaron por sí mismos cuántas horas dormían cada noche.
Los científicos analizaron los datos de cada reloj biológico para determinar si varios órganos —entre ellos el cerebro, los pulmones, el hígado, el sistema inmunológico, la piel, el corazón, el páncreas y el tejido adiposo— funcionaban con una edad biológica mayor o menor que la edad cronológica del participante.
Dormir de menos y dormir de más: dos vías hacia el envejecimiento
Un patrón que apareció en nueve de los relojes demostró que dormir menos de seis horas y más de ocho se asociaba con un envejecimiento biológico más rápido, un mayor riesgo de enfermedades y una mayor probabilidad de muerte prematura.
El rango exacto de sueño óptimo varía según el órgano evaluado y el sexo del individuo. Sin embargo, tanto la falta como el exceso de sueño afectaban al cuerpo, aunque de maneras diferentes.
Consecuencias de dormir menos de 6 horas
Los períodos cortos de sueño conllevan riesgos generalizados para la salud física y mental. Entre ellos se incluyen vínculos con enfermedades cardiovasculares, presión arterial alta, diabetes tipo 2, obesidad, enfermedad renal, dolor lumbar, osteoartritis, depresión, ansiedad y trastornos por consumo de sustancias.
Consecuencias de dormir más de 8 horas
Dormir en exceso afecta con mayor frecuencia al cerebro y se manifiesta en afecciones como el trastorno depresivo mayor, la esquizofrenia, el trastorno bipolar y el TDAH. Los autores aclararon que este hallazgo podría indicar una afección subyacente ya presente en el cerebro o el cuerpo, en lugar de representar un factor de riesgo directo.
Ambos patrones de sueño se asociaron con un mayor riesgo de muerte por cualquier causa: quienes dormían poco presentaron un 50% más de riesgo, mientras que quienes dormían en exceso tuvieron un 40% más de probabilidad.
Aunque la duración del sueño autoinformada ofrece resultados distintos a las mediciones de un estudio clínico, los investigadores sostienen que estos hallazgos demuestran hasta qué punto el organismo completo registra el descanso, y no solo el cerebro.