Las rutinas virales de productividad volvieron a instalar una idea que circula fuerte en redes sociales: levantarse a las cinco de la mañana sería la clave para rendir más, tener éxito y aprovechar mejor el día. Sin embargo, especialistas en sueño advirtieron desde Europa que esta práctica no siempre es saludable y que, en muchos casos, puede terminar perjudicando el descanso y la salud.
La advertencia fue realizada por la Sociedad Española de Neurología (SEN), entidad que señaló que este tipo de tendencias pueden agravar problemas de sueño ya existentes. “Imponer un horario de vigilia sin respetar las necesidades individuales de sueño puede generar un déficit crónico”, explicó la neuróloga Cecilia García, coordinadora del Grupo de Estudio de Trastornos de la Vigilia y Sueño de la SEN. La especialista sostuvo que dormir menos horas de las necesarias no solo impacta en la energía diaria, sino también en el metabolismo, el sistema inmune, la estabilidad emocional y el funcionamiento cognitivo.
Los expertos remarcaron que no todas las personas tienen el mismo reloj biológico. En ese sentido, hablaron de los llamados “cronotipos”, es decir, la predisposición natural de cada individuo a sentirse más activo en determinados horarios del día. Mientras algunas personas funcionan mejor temprano por la mañana (las conocidas “alondras”), otras tienen un perfil más nocturno, popularmente llamado “búhos”.
Desde la SEN explicaron que cerca de la mitad de la población tiene un cronotipo intermedio, con horarios de sueño más estándar, mientras que el resto presenta perfiles más marcadamente matutinos o vespertinos. La genética, además, influye de forma importante en esta característica, por lo que forzar cambios bruscos para adaptarse a una moda viral podría provocar insomnio y una peor calidad del descanso.
La entidad también recordó que el sueño cumple funciones esenciales para la salud física y mental. Durante el descanso nocturno se consolidan procesos vinculados con la memoria, la regulación emocional y la eliminación de sustancias tóxicas del cerebro. Diversos estudios, indicaron los especialistas, relacionan dormir menos de seis horas por día con un mayor riesgo de deterioro cognitivo, enfermedades neurodegenerativas, depresión y trastornos de ansiedad.
A esto se suman otros efectos negativos sobre el organismo. La falta de sueño puede afectar la capacidad de atención y la toma de decisiones, además de favorecer problemas cardiovasculares, resistencia a la insulina y aumento de peso. Por eso, los neurólogos insistieron en que la productividad no depende únicamente de levantarse temprano, sino de descansar bien y de acuerdo con las necesidades biológicas de cada persona.
Finalmente, la SEN subrayó que “no existen rutinas universales válidas para todos” y recomendó evitar copiar hábitos virales sin supervisión profesional. Además, señaló que síntomas como insomnio, despertares frecuentes o somnolencia durante el día deben ser evaluados por especialistas en salud del sueño.
Fuente: EFE.



