Leonardo da Vinci (1452–1519) fue pintor, dibujante, escultor, arquitecto e ingeniero. Considerado un genio del Renacimiento, período que alcanzó su apogeo entre 1490 y 1520 y estuvo caracterizado por el interés en la erudición y los valores clásicos, su inventiva sigue siendo objeto de estudio para entender las razones detrás de su inteligencia. Un equipo internacional presentó ahora avances que podrían contribuir a reconstruir su perfil genético y aportar pistas sobre cómo llegó a convertirse en un polímata.
El Leonardo DNA Project, iniciativa creada en 2015, analizó el ADN superficial de varios objetos asociados al artista. Estudiaron dibujos, bocetos y correspondencia de archivo, entre ellos un dibujo en tiza roja conocido como Santo Niño y cartas escritas hace más de 500 años por un pariente de da Vinci. También incluyeron obras de otros maestros europeos para establecer comparaciones. Santo Niño muestra la cabeza de un niño inclinada hacia un lado y podría haber sido producido por Leonardo. Fred Kline (1939-2021), comerciante de arte que adquirió la obra a inicios de siglo, sostuvo que tiene rasgos estilísticos del italiano. Sin embargo, el verdadero autor no está confirmado y algunos expertos creen que lo hizo un alumno de da Vinci, señaló un artículo de la revista especializada Science.
Según informó la organización, “las obras de arte del Renacimiento y los documentos históricos asociados con Leonardo da Vinci continúan preservando rastros biológicos mensurables moldeados por siglos de contacto humano y exposición ambiental”. Mediante un ligero frotis superficial y secuenciación de metagenoma completo de bajo consumo, el equipo identificó biomas compuestos por bacterias, hongos, plantas, animales, virus y parásitos. Los objetos estudiados funcionaban como “huellas dactilares vivientes de su entorno”: los perfiles biológicos diferían entre piezas. Los materiales, la geografía, las condiciones de almacenamiento y el historial de conservación parecieron influir en lo que quedaba en cada superficie.
Con datos de secuenciación de lectura corta y perfiles genéticos forenses, los estudiosos extrajeron información genética humana de la superficie. Detectaron de forma consistente linajes del cromosoma Y relacionados en múltiples objetos. Según la revista Science, las secuencias del cromosoma Y de la obra de arte y de una carta escrita por un primo de Leonardo pertenecen a un grupo genético de personas que comparten un ancestro común en la Toscana, donde nació el artista.
Los expertos aclaran que los resultados no son definitivos y se necesitarán artefactos adicionales para refinar las observaciones. “Establecer una identidad inequívoca es extremadamente complejo”, dijo David Caramelli, antropólogo y especialista en ADN antiguo de la Universidad de Florencia e integrante del proyecto. Los investigadores esperan estudiar cuadernos de Leonardo, tumbas y lugares de enterramiento relacionados, además de otras obras. Jesse Ausubel, de la Universidad Rockefeller y presidente del Leonardo DNA Project, recordó que el florentino usaba los dedos además de pinceles para pintar, por lo que podrían haber células de epidermis mezcladas con los pigmentos.
Los científicos se muestran optimistas: “Aunque aún faltan coincidencias confirmadas de ADN con Leonardo, el éxito es inevitable, ya que se ha superado un umbral. El proyecto estableció un sólido andamiaje para detectar ‘firmas’ en obras de arte o documentos antiguos mediante ADN o microbiomas. El conocimiento y las técnicas pioneras del proyecto pueden, y sin duda lo serán, aplicarse para comprender mejor a otras figuras históricas importantes”, sostuvo Ausubel.
Durante años, ingenieros y genetistas se preguntaron si la extraordinaria percepción visual de Leonardo podría explicarse por su genética. “Sus precisas representaciones de fenómenos transitorios, como las turbulencias del agua y el aleteo de las libélulas, llevaron a preguntarse si percibía el movimiento con una resolución temporal inusualmente alta”, detalla el comunicado. Consideran genes vinculados a la velocidad de la señal retiniana como una posibilidad. Aun así, los propios investigadores advierten que "el genio no se reduce únicamente a la genética", aunque la biología podría aportar pistas valiosas sobre su inventiva. Leonardo Domenico Laurenza, historiador del arte de la Universidad de Cagliari que no participó en el estudio, tiende “a explicar a Leonardo más como resultado de un contexto cultural y económico favorable”, más que como una mera cuestión genética.