El Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a poner el foco en los subsidios a la energía y les pidió a los gobiernos de América Latina preservar los avances en su reducción. En su último informe de Perspectivas Económicas para el Hemisferio Occidental, el organismo destacó a la Argentina entre los países que lograron progresos en el recorte de estas ayudas y advirtió que las medidas generalizadas para amortiguar el impacto de los precios internacionales pueden generar distorsiones económicas.
El planteo tiene implicancias directas para el Gobierno de Javier Milei, que desde el inicio de su gestión avanzó con aumentos de tarifas para reducir el gasto público y trasladar una mayor proporción del costo de los servicios a los usuarios.
“En 2026, muchos gobiernos implementaron medidas para amortiguar el impacto del aumento de los precios de la energía en los hogares y las empresas; entre ellas, subsidios a los combustibles, reducciones impositivas, garantías crediticias y otras intervenciones. Si bien estas medidas brindaron un alivio inmediato, las intervenciones de carácter general generaron distorsiones y anularon las señales de precios que, de otro modo, habrían contribuido a reducir la demanda de energía”, indicó el informe.
En lugar de sostener ayudas generalizadas, el FMI recomendó fortalecer los sistemas de transferencias directas para los hogares de menores ingresos. La propuesta apunta a que la asistencia estatal llegue a quienes enfrentan mayores dificultades para afrontar las facturas de electricidad, gas y combustibles, sin subsidiar de manera indiscriminada el consumo de toda la población.
“Es necesario replantear estas intervenciones para mejorar su eficacia. Debe preservarse el progreso —logrado con gran esfuerzo en varios países (como la Argentina, Bolivia y Ecuador) en cuanto a la reducción o eliminación de los subsidios a la energía”, afirmó.
La recomendación se vincula con uno de los ejes del programa económico argentino: reducir el peso de los subsidios en las cuentas públicas y avanzar hacia un esquema de tarifas que refleje en mayor medida los costos de provisión de los servicios. Además, la advertencia cobra relevancia en un contexto internacional marcado por la volatilidad de los precios energéticos y las tensiones geopolíticas.
En su informe, el Fondo también planteó que los gobiernos deberían priorizar la inversión en salud y educación para fortalecer el capital humano y mejorar la seguridad de los ingresos, en especial entre las familias de menores recursos. “Esto reduciría la necesidad de aplicar medidas de apoyo fiscal de alcance general ante futuros choques de oferta”, agregó.
De todos modos, el mensaje llega también en la misma semana en que el FMI recortó del 3,5% al 2,1% su proyección de crecimiento para la Argentina en 2026, una cifra que está por debajo del promedio regional y global. Para 2027, redujo la expansión esperada del 4% al 3,5%.
“Esta revisión a la baja se debe a la menor actividad observada hasta el tercer trimestre de este año. Hemos constatado una demanda interna más débil en un contexto de condiciones financieras internas aún restrictivas y de continua transformación estructural de la economía argentina”, explicó la subdirectora del Departamento de Estudios del FMI, Petya Koeva Brooks, en la conferencia de prensa de presentación del WEO.