El recorrido del ocelote “Messi”, desde una reserva privada en Jujuy hasta los esteros de Corrientes, va mucho más allá de un simple traslado. Fue llevado al Parque Iberá con el objetivo de fortalecer la presencia de la especie en uno de los humedales más importantes del país.
La acción forma parte de una iniciativa de Rewilding Argentina orientada a recomponer equilibrios ecológicos perdidos y restaurar funciones esenciales del ecosistema. Al mismo tiempo, el caso marca un hito en la conservación de fauna silvestre en Argentina.
El operativo se concretó gracias al trabajo conjunto entre equipos técnicos y autoridades de Jujuy y Corrientes. Esta articulación interprovincial permitió diseñar cada etapa bajo criterios científicos y sanitarios, convirtiendo el traslado en un ejemplo de cooperación con objetivos a largo plazo. Además, refuerza la idea de que la protección ambiental requiere alianzas que superen las fronteras administrativas.
El ocelote (Leopardus pardalis) es el más grande de los pequeños felinos manchados de América y el tercer felino más grande del continente americano, después del yaguareté y el puma.
Esta especie, considerada vulnerable a la extinción, originalmente tenía una amplia distribución en América, pero actualmente habita desde el sur de Texas, en Estados Unidos, hasta el norte de Argentina, donde se encuentra principalmente en las ecorregiones de las Yungas, la Selva Paranaense y el Chaco.
De silvestre a silvestre, una estrategia clave
La llamada translocación “wild to wild” consiste en mover animales que viven en libertad hacia otros entornos naturales donde la especie necesita ser reforzada. Por ello, cada paso se realiza bajo protocolos estrictos que priorizan el bienestar del ejemplar y reducen el estrés. En el caso de Messi, el proceso incluyó controles previos y una planificación minuciosa del sitio de destino.
Una vez en Iberá, el ocelote atravesó un breve período de adaptación, necesario para familiarizarse con los olores, las presas y los refugios del nuevo ambiente. Esta etapa aumenta las probabilidades de supervivencia cuando se concreta la liberación definitiva, con el objetivo de que el felino se integre de manera natural al paisaje correntino.
El rol ecológico del ocelote en Iberá
La incorporación de Messi ayudará a recomponer una población local diezmada por décadas de presión humana. El ocelote cumple una función clave como regulador de pequeños mamíferos y aves, contribuyendo así al equilibrio de las cadenas tróficas del humedal.
En el país, la especie enfrenta amenazas como la pérdida y fragmentación del hábitat, además de la caza ilegal. Aunque aún se lo encuentra en varias zonas del norte y noreste argentino, sus poblaciones están cada vez más aisladas. Por eso, proyectos como el de Iberá son fundamentales para garantizar su conservación a largo plazo.