La expresidenta Cristina Kirchner recibió a Pablo Grillo, el fotoperiodista que resultó gravemente herido por la Gendarmería Nacional durante la represión en el Congreso, en medio de la marcha de jubilados del 12 de marzo de 2025. El encuentro se conoció este sábado a través de una foto que subió el intendente de Lanús, Julián Álvarez, a sus redes sociales.

“Nuestra tarde milagrosa. Cristina con Pablo. Pablo con Cristina. Dios tiene buenos planes”, posteó Álvarez en Instagram, en una postal donde se la ve a la exmandataria junto a Pablo y a su papá, Fabián. El encuentro se dio en el marco de la jornada “Lanús con Cristina”, una actividad frente a la casa de la exvicepresidenta que contó con una muestra de fotos de Grillo, intervenciones artísticas y un "camarazo" de apoyo. 

“Hay que seguir resistiendo, es nuestro país y no lo podemos dejar caer”, dijo el fotógrafo, quien todavía convive con secuelas tras pasar meses internado y someterse a varias cirugías luego de que una cápsula de gas lacrimógeno le pegara de lleno y lo dejara al borde de la muerte.

La pata judicial de la causa se aceleró fuerte el pasado 12 de mayo. La jueza federal María Servini dio por cerrada la etapa de instrucción respecto al cabo primero Héctor Jesús Guerrero y elevó ese tramo a juicio oral. Pero la cosa no queda ahí: la magistrada también ordenó abrir líneas de investigación para determinar las responsabilidades de la cadena de mando que estuvo a cargo de las fuerzas federales ese día.

Una semana antes, el 5 de mayo, la querella —conformada por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y la Liga Argentina por los Derechos Humanos (LADH)— ya había metido presión al exigir que Guerrero se siente en el banquillo de los acusados. Lo acusan de tentativa de homicidio agravado contra Grillo, además de abuso de armas agravado por otros cinco disparos prohibidos que efectuó durante la misma jornada.

La fiscalía convalidó el reclamo tras constatar que el accionar de los efectivos fue "desproporcionado e irracional". Según el dictamen, Guerrero —miembro de la Sección de Empleo Inmediato del Destacamento Móvil 6 de Gendarmería— gatilló de forma totalmente antirreglamentaria.

Los peritajes y las reconstrucciones del hecho demostraron que, entre las 17:05 y las 17:25 de aquel 12 de marzo, el gendarme disparó seis veces “sin que existiera un contexto de agresión”.