Casi siete millones de venezolanos emigraron de su país en los últimos años como consecuencia de la grave crisis política, económica y social que atraviesa esa población bajo el gobierno chavista. Argentina pasó de ser el tercer lugar de destino en abril de 2018 al sexto, en noviembre de 2025.
Según la Plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes (R4V), la cantidad de personas venezolanas refugiadas y migrantes en América Latina y el Caribe asciende a 6.906.690. El dato se desprende de la última actualización que realizó ese portal especializado a fines del año pasado.
Colombia es el principal país de acogida de esa población, con 2.828.195 personas. Se trata de un país limítrofe y que tiene pasos fronterizos masivos, como por ejemplo el puente Simón Bolivar entre Cúcuta y San Antonio del Táchiera.
En segundo lugar aparece Perú, con 1.662.889, siempre según los datos que reúne R4V, una red conformada por más de 200 organizaciones (incluyendo agencias ONU, como OIM y Acnur, la sociedad civil y ONGs) en 17 países de América Latina y el Caribe.
Argentina era, en abril de 2018, el tercer lugar de destino. Había 95.943 migrantes cuando el total de venezolanos en la región apenas superaba el 1,2 millones.
Con el correr de los años (ver infografía animada), el país siguió recibiendo migrantes pero perdió peso en esa diáspora por el continente. En noviembre de 2025, Colombia se mantenía al frente con 2.828.195 personas sobre las casi 7 millones en total.
Si bien Perú seguía en segundo lugar (1.662.889), Brasil subió al tercer lugar en el listado de países que reciben extranjeros venezolanos (con 732.272). Le siguen Chile (669.408), Ecuador (440.450) y luego Argentina (174.796), por encima de México, República Dominicana y Panamá.
La evolución a lo largo del año 2025 fue leve en Argentina según los datos del portal: había 171.016 en el mes de marzo 2025 y 174.796, en septiembre. Apenas 3.780 personas más en un semestre.
Las cifras publicadas por R4V representan la suma de personas refugiadas, migrantes y solicitantes de asilo venezolanas reportadas por los gobiernos de acogida. “No necesariamente implican identificación individual, ni registro de cada individuo, e incluye un grado de estimación, según la metodología de procesamiento de datos estadísticos utilizada por cada gobierno. Como muchas de las fuentes de los gobiernos no toman en cuenta a personas venezolanas sin un estatus migratorio regular, es probable que el número total sea más alto”, aclara el sitio especializado.