Para algunos es la posibilidad de ver en vivo un deporte que hasta ahora sólo conocían de nombre. Para otros, la primera vez dentro de un gran estadio. Y para chicos que crecieron en pequeñas localidades alejadas de los principales centros urbanos de Santa Fe, la experiencia es todavía más amplia: viajar con sus compañeros cientos de kilómetros, dormir fuera de casa, conocer Rosario, pararse frente al Monumento a la Bandera y mezclarse en una tribuna con miles de personas, mientras algunos de los mejores deportistas de Sudamérica compiten delante de sus ojos.

Los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 fueron pensados como un acontecimiento deportivo, pero el gobierno provincial decidió aprovechar su excepcionalidad para intentar que también se conviertan en una experiencia educativa. El movimiento comenzó mucho antes de que se encendiera la llama: primero los Juegos entraron a las escuelas y ahora son las escuelas las que están llegando masivamente a los Juegos.

Cuando concluyan los 15 días de competencia, más de 170 mil alumnos de 3.230 escuelas de las 365 localidades santafesinas habrán pasado por las sedes de Rosario, Santa Fe y Rafaela, según los últimos datos oficiales. El ministro de Educación provincial, José Goity, estima que cuando termine el evento la cifra estará en torno a los 175 mil. Pero detrás de ese número hay una apuesta que pretende proyectarse mucho más allá de estas dos semanas.

“Tenemos una mirada a mediano y largo plazo. La política deportiva está muy vinculada con la educación y la escuela. Una buena política educativa empieza en la escuela, porque ahí empezamos a generar la inquietud y la base de competidores de elite en el futuro. Que se iniciaron en el deporte en la escuela, que luego fueron al club, que se federaron, que fueron nacionales, luego sudamericanos y acaban compitiendo internacionalmente. Pero la base empieza ahí”, explicó Goity durante una entrevista en Punto Medio (Radio 2).

Primero, los Juegos a la escuela

La estrategia comenzó hace un año. El ministerio de Educación desarrolló el programa “Vivamos los Juegos en la escuela”, con materiales pedagógicos destinados a trabajar el acontecimiento desde distintas áreas curriculares y a utilizar al deporte como disparador para enseñar contenidos que exceden ampliamente a la educación física. Los cuadernillos incluyen atletismo, natación, básquet, hockey, ciclismo, triatlón y otras disciplinas, además de una guía de educación olímpica.

También se desarrolló junto al Comité Olímpico Argentino una aplicación educativa para docentes que permite acceder a esos contenidos y utilizarlos tanto desde Educación Física como de manera interdisciplinaria.

El deporte es una inmejorable oportunidad de producir aprendizajes, todo el tiempo aprendemos con el deporte, y que estén las escuelas forma parte de ese proceso”, señaló Goity.

Como sucede con el Mundial de Fútbol, un evento de escala mayor que cada cuatro años ocupa la primera plana de todas las conversaciones, la idea fue utilizar algo que naturalmente despierta curiosidad en los chicos para llegar desde allí a conocimientos que, a primera vista, poco tienen que ver con una pelota, una pileta o una pista de atletismo.

Nosotros nos propusimos acercar a los Juegos a la escuela. Inclusive con materiales didácticos, desarrollamos una aplicación con el COA. El deporte activa un montón de intereses que luego terminan en aprendizajes significativos, no solo de historia, de geografía, trigonometría, cálculo, matemática, distancia: es infinita la cantidad de oportunidades que eso da”. La propuesta oficial efectivamente contempla actividades vinculadas con Lengua y Literatura, Matemática, Ciencias Sociales, Ciencias Naturales, Formación Ética y Ciudadana y Educación Física, entre otras áreas. 

Pero había una segunda parte del proyecto. Una vez que los Juegos habían llegado a las aulas, faltaba invertir el recorrido: “Como hicimos un trabajo de llevar a las escuelas, ahora venimos con las escuelas a los Juegos. Y eso hace que nos encontremos con gradas llenas, porque tenemos el problema para ver cómo acomodamos a los chicos que vienen a ver los deportes, cuando en realidad en estos deportes en general se juegan con gradas vacías”, contó el ministro.

El resultado puede observarse estos días en muchos de los escenarios deportivos. Por ejemplo, cada mañana se hace imposible conseguir un lugar para estacionar en la zona aledaña a 27 de febrero y Oroño por la enorme cantidad de micros con contingentes de toda la Bota. Según datos provinciales, sólo el martes pasado participaron más de 20 mil estudiantes en las tres sedes, 15 mil de ellos en Rosario.

“Lo que hicimos, y Santa Fe siempre innova, es incorporar la lógica escolar dentro de los Juegos y eso marcará un estándar para futuros juegos, y en otros lugares empezaremos a ver cómo se llenan los estadios, las pistas, las canchas, con chicos muy ávidos de ver el deporte, incluso no tradicionales”, sostuvo Goity.

Miles de chicos de distintas escuelas de la provincia disfrutan de los Juegos.

Ojitos que conocen una gran ciudad y también un deporte

Las escuelas que desearon traer a sus alumnos a los Juegos se inscribieron mediante un sistema de turnos y la Provincia organizó guías y recorridos para distribuir a los contingentes entre las diferentes competencias sin interferir con el desarrollo deportivo.

“Una estrategia fue mediante el turnero, para que las escuelas se anoten. Generamos un sistema de guías para que los acompañen. Y es como un Tetris, es difícil: es una logística enorme y desafiante”.

Pero hubo una decisión que llevó esa complejidad un poco más lejos: que las 365 localidades de Santa Fe tuvieran representación, independientemente de su tamaño o distancia respecto de las tres ciudades anfitrionas. Los registros oficiales confirman que alumnos de las 365 localidades participan del programa.

Y allí es donde el proyecto adquiere otra dimensión. Porque no significa lo mismo asistir a una competencia internacional para un chico que vive a pocas cuadras del Parque Independencia que para otro que necesita recorrer buena parte de la provincia para llegar a una gran urbe como Rosario, Santa Fe o Rafaela.

“Logramos que haya representación de las 365 localidades de la provincia de Santa Fe, para que aún la localidad más pequeña, sea del norte o del sur, tengan al menos la representación de una escuela. Y ese chico que vino a este Fan Fest, que pernoctó en Rosario, en alguna escuela, que lo llevamos al Monumento y va a ver una disciplina, es como si hubiera ido a París: son chicos que en su vida han tenido una oportunidad como esta. Y esos chicos vuelven a su casa, su pueblo, hablan con los vecinos, con los compañeros, cuentan todo lo que vivieron. Y es una logística que costó, pero hemos visto desbordada nuestra más alta expectativa”, comentó.

El ministro Goity, dando declaraciones en el Fan Fest de Rosario. 

El legado: una inquietud que puede cambiarles el futuro

El legado de unos Juegos como estos Suramericanos que organizó la provincia suele medirse en estadios, pistas, piscinas y obras que permanecerán cuando los deportistas se hayan ido y que opdrán disfrutar los vecinos de las ciudades sede. Pero hay otro bastante más difícil de dimensionar: qué queda en un chico después de haber visto por primera vez a un atleta correr o saltar, a un gimnasta competir o una disciplina que hasta entonces ni siquiera sabía que podía practicar, en un estadio fascinante y con las tribunas llenas. 

“Nosotros decimos que tenemos que producir oportunidades y contextos para aprender, y estos Juegos son un contexto para producir aprendizajes en los chicos y jóvenes, que los van a llevar a lo largo de su vida”, planteó Goity.

Y se animó a proyectar esa consecuencia hacia el futuro: “Quizás muchos de estos chicos terminen siendo deportistas: quizás, dentro de diez años, nos vamos a encontrar a jóvenes practicando disciplinas que no eran tan comunes y muchos van a remitir a la experiencia que tuvieron en los Juegos 2026”.

Probablemente no todos acaben convirtiéndose en atletas de elite. Pero el recorrido inicial, bastante más sencillo, puede ser suficiente para darles a esos alumnos de hoy una motivación, un deseo de superación, un sueño: que algo visto desde una tribuna despierte curiosidad como para preguntar, al regresar a casa, dónde se practica ese deporte. “Escuela, club, casa: esa sintonía nos mejora como sociedad. Y estoy seguro que muchos chicos se van a ir con otras inquietudes de estos Juegos”, concluyó el ministro.