El meteorito El Mataco, una de las piezas más singulares y recordadas del Museo Histórico Provincial Julio Marc, no volverá por ahora al jardín donde durante décadas fue parte del paisaje de visitas escolares y recorridas familiares. En el marco de la remodelación integral del museo, la mole metálica de 998 kilos, hallada en 1937 en Campo del Cielo y donada a la institución en 1941, será parte de una sala inmersiva impulsada por el gobierno provincial.

La decisión abre una nueva etapa para una pieza que tiene algo de objeto científico, algo de rareza patrimonial y mucho de memoria urbana. Antes de convertirse en parte del relato del Marc, El Mataco fue un fragmento de una lluvia de meteoritos que cayó hace miles de años en la zona de Campo del Cielo, entre Chaco y Santiago del Estero. Después fue descubierto en una estancia de Bartolomé Vasallo, que terminó donándolo al museo rosarino que ahora está en plena etapa de restauración.

Durante años, El Mataco estuvo exhibido en los jardines del Marc, en un templete construido especialmente para mostrarlo. Para muchos rosarinos, era una de las piezas más recordables del museo: no hacía falta entender de historia argentina, arte colonial, numismática o arqueología para quedar impactado frente a una masa compacta de metal caída del cielo.

A comienzos de la década de 1990, por razones de seguridad, el meteorito fue ingresado al edificio. Esa mudanza alimentó incluso una pequeña leyenda urbana: hubo visitantes que pensaron que la pieza había desaparecido o había sido robada, cuando en realidad seguía dentro del museo.

Ahora, con el edificio cerrado por obras y en pleno proceso de renovación, El Mataco vuelve a quedar en el centro de la escena. La futura muestra inmersiva que el gobernador Maximiliano Pullaro y la ministra de Cultura, Susana Rueda, dijeron que quieren hacer buscará devolverle protagonismo, pero ya no como objeto aislado en un jardín sino como parte de una experiencia narrativa sobre su origen, su caída, su llegada al museo y su lugar en la historia cultural de Rosario.

El Mataco proviene de Campo del Cielo, una zona ubicada entre las actuales provincias de Chaco y Santiago del Estero, conocida por una gran lluvia de meteoritos ocurrida hace aproximadamente 4 mil años. De ese fenómeno quedaron numerosos fragmentos metálicos, algunos de enorme tamaño, que con el tiempo pasaron a formar parte de relatos científicos, expediciones, colecciones y también de imaginarios populares.

El meteorito que terminó en Rosario fue descubierto en 1937 en una estancia del Chaco Austral perteneciente a Bartolomé Vasallo. Cuatro años después, hacia 1941, Vasallo lo donó al Museo Histórico de Rosario. Según la información histórica del propio Marc, fue nombrado El Mataco siguiendo la costumbre de la época, en referencia a una de las etnias que habitaban la región.

Desde entonces, el meteorito se convirtió en una presencia extraña dentro de un museo histórico. El Marc había nacido para contar una historia americana, colonial, nacional, provincial y local. Su edificio, diseñado por Ángel Guido, el mismo arquitecto del Monumento a la Bandera, estaba pensado como un museo histórico americanista. Pero en medio de retratos, documentos, armas, textiles, platería, objetos de la vida cotidiana y piezas arqueológicas, El Mataco introducía otra escala: la del tiempo cósmico.

Una historia recuperada

En los últimos años, la pieza volvió a ser mirada con otros ojos. Para el 80° aniversario del museo, los artistas e investigadores Guillermo Faivovich y Nicolás Goldberg trabajaron sobre El Mataco y su historia. Ambos desarrollan desde hace años una investigación amplia sobre Campo del Cielo y sobre el modo en que los meteoritos fueron desplazados, exhibidos, estudiados, coleccionados y convertidos en objetos culturales.

Aquella intervención permitió revisar el lugar de El Mataco dentro del Marc. No solo como una rareza científica o como una curiosidad para visitantes, sino como una pieza capaz de conectar astronomía, historia, territorio, colonialidad, patrimonio y memoria local.

La nueva sala

La sala inmersiva forma parte de los proyectos que se abren con la remodelación integral del museo. La idea fue mencionada durante la recorrida que el gobernador Maximiliano Pullaro hizo por las obras junto a la ministra de Cultura, Susana Rueda, y al director del Marc, Pablo Montini. Pullaro planteó su interés por incorporar propuestas inmersivas y Rueda precisó que una de las posibilidades es trabajar justamente sobre el meteorito.

La propuesta apunta a que El Mataco deje de estar presentado como una pieza aislada y pueda ser integrado a una experiencia capaz de contar su origen, su caída, su viaje hasta Rosario y su lugar en la historia del museo. El cambio dialoga, además, con una preocupación más amplia del equipo del Marc: cómo contar la historia a públicos nuevos, especialmente a un público joven que tiene una presencia fuerte entre los visitantes de la institución.