La deuda de Pami con prestadores de salud supera los 500 mil millones de pesos a nivel nacional y más de un centenar de clínicas suspendieron la atención a afiliados, en medio de una crisis que también repercute en Rosario y la región. Desde la Junta Interna de ATE en el organismo advirtieron que la situación local es menos crítica por la existencia de los policlínicos Pami I y Pami II, aunque señalaron que ambos efectores atraviesan dificultades por falta de personal y cierre de camas.
La secretaria general de la Junta Interna de ATE Pami, Melina Gutiérrez, explicó este lunes en La primera de la tarde (Radio 2) que la deuda alcanza a clínicas, farmacias y otros proveedores. Según sostuvo, los atrasos en los pagos provocaron restricciones y suspensiones de prestaciones en distintos puntos del país, con el consecuente traslado de afiliados hacia el sistema público de salud.
“La deuda explotó ya hace un par de meses, nosotros particularmente desde Rosario fuimos punta de lanza denunciando la deuda que el Pami tenía con prestadores. Cuando decimos prestadores, hablamos de clínicas, farmacias, proveedores a los que Pami no les está cumpliendo y los perjudicados en en toda esta cadena son los jubilados y las jubiladas porque dejan de recibir prestaciones”, explicó Gutiérrez.
“Rosario particularmente no tiene la misma emergencia que están teniendo, por ejemplo, Mar del Plata, Concordia, Río Negro y el resto de las provincias que están mucho más complicadas”, señaló Gutiérrez. Explicó que la diferencia radica fundamentalmente en que la ciudad cuenta con dos hospitales propios de Pami, lo que reduce la dependencia de prestadores privados.
De acuerdo con la dirigente gremial, los policlínicos permiten absorber una parte importante de la demanda de los afiliados de Rosario y la región. Sin embargo, cuestionó que durante la actual gestión se hayan derivado cápitas desde esos establecimientos hacia prestadores privados y aseguró que esos cambios se realizaron sin consultar previamente a los jubilados.
Gutiérrez advirtió además que los dos efectores rosarinos enfrentan sus propios problemas de funcionamiento. Mencionó falta de médicos y enfermeros, dificultades en el mantenimiento de equipos y camas que permanecen cerradas debido a la falta de incorporación de trabajadores.
En particular, aseguró que el Pami II tiene actualmente 21 camas menos habilitadas por falta de personal y estimó que en ese establecimiento faltan 56 enfermeros. “No hubo ingreso de personal. Entonces, ¿cómo paliar esa necesidad? Cerrando camas”, planteó.
Consultada por la situación de los prestadores de diálisis, Gutiérrez afirmó que el Ministerio de Economía liberó fondos para atender parcialmente los compromisos pendientes, pero sostuvo que el desembolso no alcanzó para resolver el problema. Según indicó, los atrasos exceden el esquema habitual de pagos a dos o tres meses y forman parte de una deuda acumulada durante los últimos años.
La representante de ATE también vinculó la situación con la reducción de personal dentro del organismo y señaló que Pami atraviesa un proceso de retiros voluntarios que alcanzaría a unos 1.100 trabajadores. En ese marco, expresó preocupación por el futuro de la obra social y consideró que las dificultades actuales profundizan problemas estructurales que, reconoció, Pami arrastra desde hace décadas.