El Concejo Municipal de Rosario aprobó este jueves la creación del Catálogo Municipal de Librerías Independientes, una herramienta destinada a identificar y promover a los comercios que, además de vender libros, desarrollan de manera sostenida actividades culturales en la ciudad.

La iniciativa fue presentada por la concejala socialista Alicia Pino y apunta a dar mayor visibilidad a las librerías independientes en un contexto de dificultades para el sector. El proyecto fue trabajado junto con la Cámara de Librerías Independientes (CALI) y la Cámara de Librerías Independientes de Rosario (CALIR), al igual que la creación del Día de las Librerías Independientes.

El catálogo buscará reconocer a estos establecimientos no sólo por su actividad comercial, sino también por su papel como espacios de encuentro, formación de lectores, presentación de obras y circulación de autores y producciones editoriales.

“Una librería no es solamente un lugar donde se venden libros. Es un espacio donde circulan ideas, donde se encuentran lectores y escritores, donde se presentan obras, se construyen comunidades y se sostiene la diversidad cultural”, sostuvo Pino tras la aprobación. Para la edila, reconocer esa tarea implica también valorar “una parte fundamental de la identidad cultural de Rosario”.

Entre los objetivos de la iniciativa aparecen el fomento de la lectura, el fortalecimiento de la circulación del libro y la promoción de la bibliodiversidad. En ese marco, se prestará especial atención a la presencia de editoriales independientes, regionales, universitarias, cooperativas y autogestivas.

La ordenanza también apunta a favorecer la difusión de autores y autoras de Rosario y la región y a generar una mayor vinculación de las librerías con bibliotecas, establecimientos educativos, universidades, centros culturales y las políticas culturales impulsadas desde el municipio.

Qué requisitos deberán cumplir las librerías


Para incorporarse al catálogo, los establecimientos deberán contar con habilitación municipal vigente, tener como actividad principal la comercialización de libros nuevos y acreditar un mínimo de doce meses de funcionamiento.

Además, tendrán que demostrar que realizan actividades vinculadas con la promoción de la lectura, la difusión cultural, la formación de lectores o el acompañamiento a la producción editorial. También deberán acreditar acciones destinadas a favorecer la circulación de autores, editoriales y producciones bibliográficas regionales, nacionales e independientes.

La iniciativa contempla además la creación de un distintivo oficial para que los vecinos puedan identificar a las librerías incorporadas al catálogo y reconocerlas como espacios de interés cultural.

“Queremos que Rosario reconozca a sus librerías como parte de su patrimonio cultural vivo. Son espacios que sostienen la lectura, la diversidad editorial y el encuentro entre autores, lectores y comunidades”, señaló Pino, quien indicó que la herramienta busca darles mayor visibilidad y generar nuevas articulaciones con otros actores culturales de la ciudad.