El consumo de carne vacuna cayó de 49 kilos y medio por año por persona a 44 kilos y medio durante el último año debido a los incrementos de precios que registraron los distintos cortes, tratándose de subas que se ubicaron por encima de la inflación. Así lo indica un informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (Fada).

Por otro lado, el reporte destaca el incremento en el consumo de carne de cerdo, que subió un kilo y medio por persona hasta llegar a los 19 kilos y 300 gramos por año. “La suba de los precios cambia los hábitos de consumo: en el último año se registró una inflación del 33%. La carne de vaca aumentó 64% y la de cerdo 25%. Esta diferencia, entre otros motivos, causó que muchas familias opten por el cerdo como una alternativa más amigable con sus bolsillos”, explicó Antonella Semadeni, economista de Fada.

El consumo de lácteos, por su parte, subió un 7%, lo que desde la fundación atribuyen a que el aumento promedio de precios “en el último año fue del 13%, por debajo de la inflación”.

El impacto de la guerra en Medio Oriente
 

Desde Fada indicaron que la guerra en Medio Oriente ya está teniendo impacto sobre los precios en las góndolas. Al respecto, indicaron que los costos actuales para cada producto –que representan el 51% del precio de la carne, el 61% del pan y el 71% de la leche– “podrían pesar más por el aumento del combustible y la urea que se utiliza para los cultivos”.

“Lo que pasa en Medio Oriente afecta nuestros bolsillos: en el actual contexto de guerra, el primer costo que va a subir es el de los fletes, principalmente por el aumento en los combustibles debido al bloqueo del estrecho de Ormuz. El flete representa el 6% del precio del sachet de leche y es el 8% de los costos del productor de trigo”, detalló Nicolle Pisani Claro, economista jefa de la entidad.

Y sumó: “Los aumentos en la logística van a repercutir en precios y en las ganancias de los diferentes eslabones que producen estos alimentos”.

Composición de los precios
 

Al analizar cada alimento por separado se observa que para el precio de la carne, un 51% son los costos, 28% los impuestos y 21% la ganancia. Y desglosando el apartado de costos se encuentra que el 35% es la cría, 16% el feedlot, 1% frigorífico y 20% carnicería, esto sin contar los impuestos.

En el caso del pan el 61% son costos de producir, el 24% impuestos y el 15% la ganancia. “Este precio se construye a lo largo de toda la cadena. Si lo vemos por eslabones, cronológicamente, la producción del trigo en el campo es el 7% del precio del pan, el molino el 4% y la panadería el 65%, el otro 24% son los impuestos”, explicó la economista Fiorella Savarino.

Para la leche, en tanto, el 71% son costos, 26% impuestos y sólo un 3% ganancias. Del valor que se paga al comprar un sachet, el tambo representa el 27%, 24% la industria, 23% el comercio y 26% los impuestos.

Desde Fada pusieron énfasis en remarcar el impacto de la carga impositiva y su variación sobre lo que finalmente terminan pagando los consumidores por cada uno de estos productos.

“En cualquiera de los 3 productos, $1 de cada $4 que pagamos son impuestos”, señalaron. Y agregaron: “En otras palabras, cada 4 bollitos de pan, nos comemos uno de impuestos y nos tomamos un vaso de leche por cada sachet”.

Del total de los impuestos que se pagan en estos productos, remarcaron que más del 70% corresponden a nivel nacional.