La administración de Javier Milei anunció este sábado la elevación a “alto” del nivel de alerta de seguridad en todo el territorio nacional, luego del ataque preventivo lanzado por Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos en Irán.

Desde Casa Rosada informaron que la medida alcanza “todos los objetivos sensibles”, incluida la infraestructura crítica, representaciones diplomáticas extranjeras y espacios vinculados a la comunidad judía. El objetivo, señalaron, es “garantizar la integridad, la vida y la libertad de los habitantes en el territorio nacional”.

El Gobierno activó además el protocolo de alerta en fronteras, que implica el refuerzo de los controles de ingreso y egreso al país, mayor trazabilidad de movimientos transfronterizos y revisión de alertas tempranas en zonas consideradas estratégicas.

El Sistema de Inteligencia Nacional quedó a cargo del monitoreo permanente de la situación internacional, en coordinación con agencias extranjeras. El esquema de seguridad articula a la Secretaría de Inteligencia, el Ministerio de Seguridad, a través de la Dirección Nacional de Migraciones, y las Fuerzas Federales.

Apoyo diplomático

En paralelo, la Cancillería argentina expresó su respaldo a la ofensiva conjunta destinada a “neutralizar la amenaza que el régimen de la República Islámica de Irán representa para la estabilidad internacional y la seguridad regional”.

El alineamiento con Washington y Tel Aviv es uno de los ejes centrales de la política exterior de la gestión Milei. La relación con el líder supremo iraní, Ali Jamenei, atraviesa un momento de máxima tensión.

 El comunicado que difundió presidencia.

Semanas atrás, la Oficina del Presidente declaró organización terrorista a la Fuerza Quds, brazo externo de la Guardia Revolucionaria iraní, y a trece personas vinculadas a esa estructura. En ese contexto, el Ejecutivo volvió a recordar los atentados contra la Embajada de Israel en 1992 y la Amia en 1994, atribuidos judicialmente a exfuncionarios iraníes.

Escalada militar en Medio Oriente

La ofensiva, definida por el Pentágono como “Operación Furia Épica”, tuvo como epicentro Teherán y otras ciudades iraníes. Tras los bombardeos, el gobierno de Irán declaró el estado de emergencia nacional y cerró su espacio aéreo.

La Guardia Revolucionaria respondió con el lanzamiento de misiles y drones contra Israel y bases estadounidenses en la región. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la participación de su país en el operativo y aseguró que el objetivo fue destruir capacidades misilísticas iraníes. Por su parte, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu sostuvo que la acción buscó “eliminar amenazas inminentes”.

La escalada generó cierres de espacios aéreos en Irán, Israel e Irak, además de restricciones parciales en países del Golfo, y provocó la suspensión de múltiples rutas internacionales.

Mientras continúan las advertencias cruzadas y la comunidad internacional sigue con preocupación la evolución del conflicto, el Gobierno argentino mantiene el monitoreo permanente y el refuerzo preventivo de la seguridad interna.