Los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel sobre Irán este sábado provocaron la muerte del líder supremo Alí Khamenei, según afirmó el presidente estadounidense Donald Trump en un posteo en su red social Truth Social. El mandatario se refirió al máximo líder del régimen iraní como “uno de los hombres más malvados de la historia” y calificó la operación como un “acto de justicia para el pueblo de Irán”.
“Khamenei, uno de los hombres más malvados de la historia, está muerto. Esto no es solo justicia para el pueblo de Irán, sino también para todos los grandes estadounidenses y para las personas de muchos países del mundo que fueron asesinadas o mutiladas por Khamenei y su banda de matones sedientos de sangre. No pudo escapar a nuestra inteligencia ni a nuestros altamente sofisticados sistemas de rastreo y, trabajando estrechamente con Israel, no hubo nada que él –ni los otros líderes que murieron junto a él– pudiera hacer", escribió Trump.
Más temprano, en conferencia de prensa, Benjamin Netanyahu había hablado sobre “indicios” de la muerte del líder supremo iraní. El primer ministro israelí recalcó que el complejo de Kahmenei había sido destruido, y que comandantes de la Guardia Revolucionaria y altos funcionarios nucleares habían sido “eliminados”.
El Comité Internacional de la Cruz Roja de Irán informó que los ataques aéreos israelíes y estadounidenses en Irán dejaron un saldo de al menos 201 muertos y 747 heridos, según comentarios en la televisión estatal iraní que fueron citados por la agencia AP. La organización humanitaria indicó que el ataque afectó a 24 de las 31 provincias de Irán.
En respuesta, Irán lanzó una oleada de ataques contra bases militares y el Ministerio de Defensa de Israel, por lo que varios misiles cayeron sobre Tel Aviv.
Tras el pronunciamiento de Netanyahu, la prensa israelí informó que por la noche tanto Trump como el premier israelí vieron “una foto del cuerpo” de Khamenei. “Altos cargos israelíes fueron informados de la eliminación de Khamenei. Su cuerpo fue retirado de entre los escombros de su complejo” residencial, indicó la cadena pública KAN.
Alí Khamenei ocupó el cargo de líder supremo desde 1989, tras la muerte del ayatolá Ruhollah Khomeini, el arquitecto de la Revolución iraní de 1979. Antes de asumir el liderazgo supremo, Khamenei fue el primer clérigo en presidir el país, entre 1981 y 1989. Su ascenso a la cúspide del poder requirió una reforma constitucional, ya que originalmente solo los ayatolás de mayor reconocimiento podían aspirar al cargo. La Constitución se modificó para permitir que un experto en jurisprudencia islámica, como Khamenei, pudiera ser designado líder supremo, y posteriormente se le otorgó el título de gran ayatolá o marya.
Hubo cinco presidentes que ejercieron el cargo bajo la autoridad de Khamenei, incluido el recientemente fallecido Ebrahim Raisi. El periodo más tenso se vivió con el presidente reformista Mohamed Jatami, cuyas posturas críticas y aperturistas llevaron al régimen a restringir el acceso de los reformistas tanto al Parlamento como a la presidencia.
En el ámbito internacional, el liderazgo de Khamenei se caracterizó por su postura antinorteamericana y antiisraelí, y fue bajo su dirección que Irán impulsó el desarrollo de su programa nuclear, lo que provocó la imposición de sanciones internacionales. Además, convirtió a Teherán en el principal promotor del terrorismo internacional: Khamenei tejió una red de influencia regional conocida como el Eje de la Resistencia, apoyando y financiando a grupos extremistas como Hezbollah (Líbano), Hamas (Palestina) y los hutíes de Yemen.
A nivel interno, la represión fue una constante durante el régimen de Khamenei, quien ha perseguido a opositores y sofocado cualquier intento de levantamiento. El descontento social contra la República Islámica se intensificó a partir de 2022, cuando la “policía de la moral” asesinó a Mahsa Amini por no portar correctamente el velo islámico.
Desde la muerte de Raisi, quien era considerado el principal candidato a suceder a Khamenei, el nombre de Mojtaba Khamenei, hijo del líder supremo, se posicionó en el primer lugar de la lista de sucesión, aunque las divisiones internas entre las distintas facciones del régimen podrían desembocar en un cisma en la cúpula del poder.
Ataques
El primer ataque contra Irán ocurrió cerca de las oficinas del ayatollah Ali Khamenei, en Teherán. En un principio no estaba claro si el líder supremo de Irán, de 86 años, se encontraba en las dependencias. Poco después, un funcionario iraní aseguró que había sido trasladado a un “lugar seguro”, según informó The Jerusalem Post. Horas más tarde, esa información fue desmentida con el anuncio de Trump.
Tras la operación, medios estatales de Irán informaron sobre explosiones en otras ciudades iraníes como Qom, Isfahán, Kermanshah y Karaj.
En un video difundido en redes sociales, el presidente estadounidense afirmó que el objetivo de la operación fue “destruir sus misiles y arrasar su industria misilística” y advirtió al régimen iraní: “Serán borrados”. Además, sostuvo que la ofensiva busca “defender al pueblo estadounidense eliminando la amenaza del régimen iraní”.
Por su parte, Netanyahu dijo que el ataque buscaba “eliminar la amenaza existencial” que representa la república islámica y destacó que la “acción conjunta creará las condiciones para que el valiente pueblo iraní tome su destino en sus propias manos”.



