Desde hace tres semanas, la Estación Apeadero Sur es un edificio fantasma, recordando aquellas denuncias del mismo tenor hace casi una década. El lugar permanece completamente cerrado al público por motivos básicos como alarmantes: la falta de agua y la falta de frecuencia de los trenes. El problema del agua obligó a trasladar a la mayoría del personal a la estación Rosario Norte, ya que resulta imposible trabajar en esas condiciones. Durante esta madrugada, un servicio tuvo que frenar en las cercanías por una obstrucción en las vías y no pudo continuar con su recorrido.

La operatividad de la terminal quedó reducida a una ventana mínima de tiempo. La estación abre sus puertas únicamente de madrugada, cuando llega la formación desde Retiro a las 2:45 y hasta las 5:35, momento en que parte el tren hacia Buenos Aires. Fuera de ese horario, el edificio permanece cerrado.

Esta situación afecta directamente a los usuarios, por ejemplo cuando necesitan cargar su tarjeta SUBE o comprar pasajes de forma presencial. Si bien hasta la semana pasada el servicio de carga funcionaba, hoy la persiana baja impide cualquier trámite. El horario oficial de boletería, que debería cubrir los jueves de 9 a 18, quedó en los papeles.

Inaugurada con grandes promesas en 2015, la estación nació como una apuesta del gobierno nacional de aquel entonces, en contraposición a la mirada municipal que prefería centralizar todo en Rosario Norte para integrar la ciudad al río. Sin embargo, lo que se proyectó como un polo de desarrollo con comercios y gran afluencia de gente, hoy es la viva imagen de la desidia.

El presupuesto destinado por el actual Gobierno Nacional cayó drásticamente. Actualmente, el tren ni siquiera llega a la terminal de Retiro; finaliza su recorrido en Colegiales, lo que representa una muestra del deterioro del transporte de pasajeros en el país.

La inseguridad completa el cuadro de abandono. Quienes viven frente a la estación relatan una realidad cotidiana de robos y desmantelamiento. "Antes había un puesto de la Policía Federal, pero cuando lo sacaron, se llevaron todo: luces, chapas y hasta los durmientes", comentó un vecino en diálogo con De 12 a 14 (El Tres).

Incluso anoche, los delincuentes continuaron con la extracción de chapas del techo. La zona, además, acumula basura y carece de controles efectivos, lo que transforma a este punto estratégico de la zona sur en un terreno baldío institucionalizado.