El dueño de Tesla y SpaceX, Elon Musk aseguró que el dinero perderá sentido, la economía se duplicará y ahorrar para la jubilación será irrelevante. Mientras, economistas y especialistas advierten sobre desempleo masivo y la propiedad de la tecnología.

En su primera entrevista formal tras la salida a bolsa de SpaceX, concedida a The Economist, el primer trillonario del mundo planteó que en cinco años la IA superará la suma de toda la inteligencia humana. Y que esa ruptura marcará el inicio de lo que llama una “era de asombrosa abundancia”.

Para Musk, en ese plazo prácticamente no quedará tarea que la IA no haga mejor que las personas, con la única excepción de ser humano. El cambio se sostendría en dos pilares: la superinteligencia y la robotización masiva del trabajo físico. A través de Tesla, desarrolla el robot humanoide de uso general Optimus. Su proyección es que en cinco años podría haber entre 100 millones y mil millones de unidades operando en fábricas, hogares y servicios, reemplazando el trabajo manual.

El impacto económico, según su cálculo, sería inmediato. En mayo le había dicho a Forbes que la economía global podría duplicar su tamaño actual en cinco o seis años por el salto de productividad. Bajo esa lógica de pos-escasez, consideró que el ahorro tradicional perdería sentido y que ya no sería necesario guardar dinero para la jubilación dentro de 10 o 20 años. En ese escenario, que sus defensores asocian con una renta básica universal para sostener a la población sin empleo, los servicios básicos como vivienda, salud y entretenimiento estarían garantizados por el excedente generado por las máquinas.

La visión choca con las advertencias de buena parte de la comunidad académica y económica. El FMI estima que el 40% de los empleos en el mundo está expuesto a la IA, porcentaje que sube al 60% en economías avanzadas. Goldman Sachs calcula 300 millones de puestos en riesgo de automatización.

El Foro Económico Mundial proyecta para 2030 un saldo neto positivo de 78 millones de empleos, con 170 millones de nuevos puestos y 92 millones perdidos, aunque referentes como Geoffrey Hinton, considerado uno de los padrinos de la IA, anticipan un reemplazo total del trabajo intelectual de rutina.

El CEO de IA de Microsoft, Mustafa Suleyman, prevé que en 12 a 18 meses la mayoría de los trabajos frente a una computadora puedan ser automatizados. Un grupo de 16 premios Nobel liderado por el economista de Stanford Erik Brynjolfsson pidió este mes preparación urgente ante una transformación mayor que la Revolución Industrial pero en un plazo mucho más corto.

La mirada más matizada la aporta el futurólogo australiano Rocky Scopelliti. Sostiene que la discusión ya no es si la IA superará al humano, sino cómo gobernará su participación en decisiones, empresas y vida cotidiana. Para él, la verdadera disrupción no será la pérdida de empleos sino la separación entre ingreso y trabajo, y la pregunta clave será quién es dueño de los robots, los datos y la inteligencia.

Musk reconoce la incertidumbre. Definió el momento actual como una singularidad, un punto donde no es posible predecir qué ocurre después de cruzar el horizonte.