Las inspecciones de tránsito en las calles de Rosario derivaron en la remisión de 11.020 motos al corralón municipal durante el 2026. La cifra mantiene la tendencia del año pasado y duplica los registros del mismo período de 2024, cuando los secuestros superaron los 6 mil rodados durante el primer semestre.
En total, la Dirección de Proximidad, Depósito y Secuestros junto al Tribunal de Faltas contabilizaron el ingreso de 16.228 vehículos al depósito municipal, donde las motos representaron el 66,14 por ciento del total.
El foco de los procedimientos estuvo puesto principalmente en las irregularidades vinculadas a la chapa patente. Sobre el total de motos retenidas, 3.175 unidades, casi un 29 por ciento, presentaron anomalías en su identificación, una cifra que duplicó los números alcanzados en 2024.
Dentro de los incumplimientos vinculados a la identificación de los rodados, los agentes detectaron 1.773 casos por falta de chapa patente, 693 por colocación de aditamentos sobre la superficie, 273 por patentes ilegibles, 160 por chapas adulteradas, 160 por colocación antirreglamentaria, 95 por estar en lugares no visibles y 21 por utilizar patentes antirreglamentarias. El resto de los secuestros se concretó por la falta de documentación obligatoria, la ausencia de elementos de seguridad o por dar positivo en los testeos de alcoholemia y narcolemia.
Sobre estos procedimientos, el director de Tránsito municipal, Ezequiel Brocchi, señaló que la profundización de las tareas responde a una demanda concreta de la ciudadanía en las calles. Asimismo, el funcionario remarcó que las labores se realizan tanto en operativos conjuntos con las fuerzas de seguridad provincial como de manera independiente por cada área, e indicó que la cooperación con el Ministerio de Seguridad de la Provincia continuará como un eje central de la gestión.
El incremento de las retenciones se vincula directamente con la adhesión de la ciudad al decreto provincial firmado por Pablo Javkin en mayo de 2022. Esta normativa otorgó facultades a la Policía de Santa Fe para realizar controles preventivos de manera independiente, sin requerir la presencia de inspectores municipales.
A partir de ese acuerdo, el personal policial quedó habilitado para solicitar documentación y disponer el traslado de los vehículos en infracción al corralón en cualquier punto de la ciudad y a toda hora, cuando con anterioridad solo podía intervenir ante situaciones de flagrancia o persecución de delitos.
Bajo esta modalidad, ante la detección de una infracción, los efectivos policiales labran un acta que detalla los datos del rodado, la identidad del conductor y del titular, los motivos de la retención, el inventario del vehículo y la constancia de recepción en el depósito municipal.