Sergio Gabriel Vaca, un argentino que había sido denunciado como desaparecido tras iniciar un viaje desde España hacia Asia en noviembre de 2022, fue encontrado con vida en territorio español.
La información fue confirmada a Infobae por fuentes de la investigación a cargo del Maximiliano Hairabedian, fiscal federal de la provincia de Córdoba. Vaca, cordobés y residente en Valencia, mantuvo contacto con su familia por correo electrónico hasta el 27 de noviembre de 2022, cuando aseguró estar en un monasterio budista en Laos y anunció que regresaría al año siguiente.
Tras casi tres años sin noticias y ante inconsistencias en los mensajes, su hija Eliana Vaca inició una búsqueda internacional que involucró a la Cancillería argentina, Interpol y organismos especializados.
De acuerdo con la causa, Vaca sabía de la denuncia por su desaparición y manifestó que no desea retomar el vínculo con su familia, decisión que —según el fiscal— es voluntaria. En paralelo, las autoridades habían reforzado la búsqueda al constatar que no existían registros oficiales de salida hacia Asia ni constancias en consulados o domicilios en Laos o Camboya.
Durante la investigación surgieron irregularidades: la eliminación de la cuenta de correo utilizada, mensajes sospechosos en redes y contradicciones sobre su presunta estadía. Esos elementos motivaron la intervención de la justicia federal y la cooperación internacional.
Hasta mediados de 2022, Vaca llevaba una vida estable en España y hablaba a diario con su hija. En mayo de 2022, le comentó su deseo de viajar a Asia: “Me mandó un video diciéndome que tenía ganas de irse a Asia”. Tras la muerte repentina de su hermano, la decisión se aceleró. Primero mencionó Camboya y luego confirmó Laos. Eliminó WhatsApp y redes; el correo electrónico quedó como único canal.
El último mail, del 27 de noviembre de 2022, indicaba que había llegado a un monasterio cerca de la frontera con China y que trabajaba como intérprete. “Dijo que había encontrado la paz, que iba a quedarse una temporada y que volvía en un año”. El tiempo pasó sin novedades y la casilla dejó de existir, lo que encendió las alarmas.
En 2024, Eliana profundizó la búsqueda y detectó contradicciones: inexistencia de monasterios en la zona mencionada y la imposibilidad de que extranjeros trabajen como intérpretes en esos ámbitos. Además, el análisis de los correos reveló diferencias de estilo: “Los mails eran muy extraños, que parecían escritos por distintas personas”.
Pese a todo, su hija sostiene que la desaparición no fue voluntaria: “Mi papá jamás dejaría de comunicarse con nosotros. Teníamos una relación espectacular. No lo entiendo, no puede ser”.