El juez federal de San Isidro Sebastián Ramos dispuso la prisión domiciliaria para el expresidente de Arsat Facundo Leal, quien dos meses atrás fue detenido con 2,5 millones de dólares en efectivo, drogas ilícitas, una balanza y aparatos para espiar.
El expediente se originó a partir de una denuncia por el presunto robo de equipamiento tecnológico de alto valor perteneciente a la empresa estatal, pero durante los allanamientos la Policía Federal detectó esos elementos que dieron lugar a dos causas por tenencia de drogas para presunta comercialización y enriquecimiento ilícito.
En la resolución que lo envía a su casa, la razón esgrimida es que Leal tiene que hacer un tratamiento para su adicción a las drogas y que los peritos recomiendan que lo haga fuera de la cárcel de Ezeiza.
El fallo se basó en un dictamen del fiscal federal Guillermo Marijuán que descartaba que el hombre tuviera sustancias psicotrópicas para comercializarlas. Es “una persona adicta con síntomas y manifestaciones de ansiedad y abstinencia a quien el Servicio Penitenciario Federal no puede brindar asistencia médica y psicológica...”, dijo el fiscal de Comodoro Py.
En ese sentido, el dictamen incluye la opinión del jefe de la División Precursores Químicos de la Policía Federal cuando le pidieron que evaluara al funcionario acusado de corrupción: “Para mí, la persona es un consumidor de alta clase”.
Leal, extitular de Arsat y del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (Orsna), era funcionario al momento de su detención el 28 de mayo y parte del poder que manejaba se refleja en todo lo hallado en los allanamientos en sus domicilios en el barrio porteño de Palermo y Mendoza, y otro tanto en la investigación que tramita en el juzgado federal de San Isidro, donde, por ejemplo, se detectó que viajaba en forma constante entre Buenos Aires y Mendoza en avión privado, algo que ahora está en el centro de la investigación.
Leal fue detenido en el contexto de una causa que lleva adelante el fiscal federal Fernando Domínguez en los tribunales de San Isidro. Se inició con una denuncia por robo en un depósito de Arsat en San Fernando, provincia de Buenos Aires, donde faltaban materiales costosos utilizados para el tendido de red de fibra óptica.
Los investigadores detectaron que el predio era operado por una empresa llamada Argentina Logistic Services (ALS): al profundizar en los orígenes de su contratación y luego analizar celulares de algunos funcionarios, detectaron el presunto direccionamiento de aquella adjudicación y cobro de coimas, además de otros “beneficios indebidos”, según publicó Página/12 con la firma de Irina Hauser.
Al allanar las viviendas de Leal aparecieron 128 gramos de ketamina, 164 gramos de cristal Mdma, 72 pastillas de Mdma (éxtasis), 14 gramos de cocaína, además de una balanza y de aparatos profesionales de espionaje de valor millonario.
Si bien no se detectaron indicios de comercialización (tampoco se investigaron), la cantidad de droga incautada a Leal, además del valor millonario, es notoriamente superior a las cantidades de consumo personal habituales.
De hecho, en el mercado callejero, los 164 gramos de cristal de Mdma bien pueden superar los 7 millones de pesos y cualquier dealer de drogas sintéticas puede recibir condenas de más de 4 años de prisión efectiva por cantidades mucho menores.
Pero el expresidente de la estratégica empresa estatal también quedó complicado por el hallazgo de más de 2,5 millones de dólares. En Palermo había 650.000 dólares y en el inmueble en Mendoza, 1,7 millones de dólares. Además de monedas de al menos seis países. El fiscal Domínguez abrió un expediente aparte por presunto enriquecimiento ilícito.
La detención de Leal se produjo por el hallazgo de las drogas, ya que se abrió otra causa por tenencia para comercialización. Este caso fue radicado en Comodoro Py y tramita en el juzgado de Daniel Rafecas. En la indagatoria, Leal insistió en que era para consumo personal.
La resolución del juez Ramos que le otorgó la libertad cita a un experto del Cuerpo Médico Forense que había dicho que “frente a una problemática de esa índole (la adicción), el encierro carcelario es a la vez inadecuado y contraproducente, no atiende la dependencia, la agrava y desatiende el deber estatal de procurar asistencia”.
Agrega informes médicos remitidos por el Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza que dicen que Leal “presenta ansiedad e insomnio por su situación actual”.