La primera semana del juicio por el asesinato de Máximo Jerez, el chico de 11 años víctima de una balacera en Los Pumitas, cerró con la reproducción de un testimonio clave. Uno de los cuatro acusados, por quienes el fiscal pedirá penas de prisión perpetua, declaró en dos audiencias preliminares: reveló la mecánica y la motivación del ataque, aunque dijo que él no participó. “Contó todo”, resumió a Rosario3 una de las partes del caso.
La madrugada del domingo 5 de marzo de 2023, cuatro jóvenes se subieron armados a un auto Honda Civic negro para emboscar a la banda de narcomenudeo rival. Se juntaron en Campbell y Juan B. Justo, a ocho cuadras, territorio que controlaban en Empalme Graneros. Fueron hacia Cabal y pasaje San José, donde estaba el clan Villazón o la banda del Salteño, en Los Pumitas.
Cerca de la 1.30, al menos dos de los cuatro abrieron fuego contra una casa de Cabal al 1300 bis y también dispararon contra un soldadito que se escapó por la calle. La ráfaga alcanzó a cuatro chicos que habían salido a comprar gaseosas a un kiosco y estaban por el pasaje San José. Una de las balas calibre 40 entró por la espalda de Máximo Jerez, de 11 años, integrante de la comunidad qom y ajeno a la disputa criminal. Otro de los niños fue herido por el mismo calibre pero, según las pericias, el plomo corresponde a otra arma.
Hasta ahí la materialidad y la mecánica del crimen, es decir las pruebas físicas de que el delito existió y cómo se ejecutó, que desarrolló el fiscal Franco Tassini, de la Unidad en Violencias Altamente Lesivas. No existen mayores dudas sobre esos puntos pero las defensas sí buscarán rebatir la segunda parte de la acusación: quiénes fueron los autores y cómo los identificaron los investigadores del caso.
Mientras eso transcurre en el proceso formal y oral del juicio, de los testimonios y datos que se desprenden surge un diagnóstico, un patrón de cómo actuó en los últimos años (y actúa) la narcocriminalidad desplegada en las calles de Rosario. Es un caso emblemático porque después del crimen de Máximo se desató un estallido popular contra la banda del Salteño que destruyó casas y puestos de venta de droga. Esa reacción de los vecinos y familiares, muchos del pueblo originario qom, obligó al gobierno nacional a reforzar la seguridad en el barrio. También porque se repiten engranajes del drama de la violencia local: órdenes de balaceras que llegan desde la cárcel, grupos poco sofisticados pero con mucho poder de fuego, ataques desmesurados que generan muertes al azar, incluso de niños, y la precariedad social por todas partes. Una foto de lo peor que vivió y vive, en menor medida, la ciudad.
“Fueron a matar a la gente del Salteño”
El fiscal pedirá la pena de prisión perpetua por el crimen de Jerez y las tentativas de homicidio de otros tres niños para cuatro acusados: Nicolás Castillo, de 28 años y dueño del Honda Civic negro, Maximiliano Castillo (27), Nicolás Torres (28) y Ezequiel Miguel Godoy (37).
Según la reconstrucción de Tassini, Nicolás Castillo manejaba el auto y al menos dos de los otros tres dispararon. Pero el plan criminal es compartido: se juntaron, buscaron las armas y municiones y ejecutaron el ataque. Por eso, comparten los delitos de “homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas”.
En la audiencia de este viernes, sin presencia de familiares de Jerez y con los acusados por zoom desde la cárcel, declararon policías y un gendarme que participaron de las detenciones y los allanamientos. En uno de esos procedimientos, en Juan B. Justo 3150, surgieron dos pruebas importantes: encontraron una mochila con unas 500 municiones y “entre 35 y 40 eran calibre 40”, la misma utilizada en el ataque, precisó el inspector de Homicidios que firmó el acta del 7 de marzo de 2023, dos días después del asesinato.
La mujer que estaba en esa casa dijo que esa mochila era de su hijo, Nicolás Torres, quien trabajaba como soldado para Nicolás Castillo (el dueño del auto), quien a su vez respondía órdenes de Alexis “Araña” Ibánez, preso en la cárcel de Piñero.
Después de ese dato, el fiscal reprodujo en la sala 10 del Centro de Justicia Penal dos de las declaraciones que dio Torres en abril y en junio de 2023. En la primera audiencia imputativa, el joven accedió a contestar preguntas. Si bien negó su participación, develó detalles del ataque y dijo que tenía “miedo” porque estaba “amenazado”.
“Yo no tengo nada que ver, no sé por qué me meten en esta causa. Estaba en la casa de mi señora con mis dos hijas", dijo sobre la noche del sábado 4 y madrugada del domingo 5 de marzo. Contó que conocía a Nicolás Castillo “de chico” porque “jugaba al fútbol con él".
–¿Por qué su mamá al momento del allanamiento dijo que usted trabajaba para los Castillo, que le guardaba las armas? –le preguntó el fiscal de esa indagatoria.
–Por miedo. Yo estaba amenazado, estoy amenazado.
–¿Quién los amenaza?
–Los Castillo, para que no hable.
–Su madre dijo que usted trabaja para Nicolás Castillo, quien trabaja para el Araña, Alexis Ibáñez.
–Lo dijo por miedo, por las amenazas. Ellos me llamaban y me decían, tomá, guardá esto.
Cuando el fiscal le preguntó por qué guardaba todas esas armas en su casa, el abogado defensor intervino pero el joven acusado accedió a seguir hablando. Dijo que la mochila era de Alexis Ibáñez y que se la dio un joven que está preso por homicidio, Brandon R..
“Yo del auto no participé. Brandon fue el que participó del hecho. Usted me está metiendo en este delito por Brandon", dijo. Agregó que tenía miedo de que le maten a su familia y dio la supuesta identidad de los tres que estaban en el auto esa noche: Nicolás Castillo, Ezequiel Godoy y Brandon, son los tres que cometieron el delito".
En la segunda declaración de junio, el presunto soldado habló del objetivo de la banda: “Fueron a matar a la gente de ellos, del Salteño, las criaturas no tienen nada que ver”. ¿Cómo lo sabe si él no estuvo? Se lo contó el propio Nicolás Castillo al otro día cuando lo cruzó en la calle, declaró.
Sin embargo, un testigo lo vio en el auto esa noche. Para el acusado, la confusión es porque a Brandon “no lo conocen mucho, es de Casiano Casas”. También sacó de la escena a Maximiliano Castillo.
El 14 de marzo de 2023, Nicolás Castillo (el dueño del auto y supuesto jefe de Torres), declaró que el Honda Civic es suyo pero que no lo manejó esa noche. "Le presté mi auto a Ezequiel Godoy", dijo. Según su defensa, él se enteró que lo buscaban cuando vio su auto secuestrado por televisión.
“No tenía conocimiento de lo que hizo Ezequiel con ese vehículo. Esa noche Nicolás estaba en su casa con su mujer y su cuñada”, dijo la abogada María del Carmen Varela, quien después agregó en diálogo con Rosario3 que no se investigó a la banda del Salteño como posibles autores del ataque. El fiscal refutó esa versión y afirmó que las pericias balísticas solo verificaron disparos que salieron del vehículo.
Para la abogada defensora, existen dudas razonables sobre la identidad de los autores. “La causa tiene seis testigos de identidad reservada pero solo dos estuvieron en el lugar y vieron un auto negro, no quiénes disparaban”, remarcó y agregó: “Otro testigo dijo que los vio en el auto pero a seis cuadras del lugar”.
Esas estrategias cruzadas, que de alguna manera se comprometen entre sí, explican por qué el juicio tiene tres defensas distintas. Además de Varela, Marcelo Argenti es el abogado de Nicolás Torres (quien a su vez nombró a Castillo, Godoy y a Brandon R.) y Francisco Broglia es el defensor oficial de Godoy y Maximiliano Castillo (hermano de Nicolás).
El proceso oral lo encabeza el tribunal integrado por los jueces Gonzalo López Quintana, Nicolás Vico Gimena y Gustavo Pérez de Urrechu. La semana que viene seguirán las audiencias.



