Luego de que se confirmara su procesamiento en la causa donde está acusado de haber abusado sexualmente a por lo menos diez adolescentes, todos compañeros de sus hijos en el Colegio Palermo Chico, el empresario Marcelo Porcel fue filmado en las últimas horas en la Basílica de Luján. No tenía puesta la tobillera electrónica.

El jueves pasado, los jueces Ignacio Rodríguez Varela, Julio Marcelo Lucini y Hernán López, miembros de la Sala IV de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, rebotaron la apelación de la defensa y ratificaron el procesamiento que había dictado el magistrado Carlos Bruniard.

Los camaristas le impusieron una serie de reglas que el empresario tiene que cumplir al pie de la letra para seguir el proceso en libertad, como la prohibición de faltar de su casa por más de 24 horas sin el permiso correspondiente.

Además, el tribunal ordenó la “inmediata colocación de un dispositivo permanente de rastreo y geolocalización” (tobillera electrónica) y que se les entreguen a las víctimas dispositivos duales de alerta, para activarse ante cualquier posible violación de las restricciones de acercamiento que ya le habían clavado al imputado.

“La colocación de la tobillera electrónica ya se solicitó, pero no se concretó, no se hace de manera instantánea”, precisaron fuentes de la Justicia, de acuerdo a lo que consignó La Nación. Por su parte, fuentes del Ministerio de Seguridad porteño aclararon que todavía están esperando las órdenes del juzgado que lleva la causa para poder ir a ponerle la tobillera a Porcel y arrancar con el monitoreo.

Sobre la aparición de Porcel en la Basílica de Luján, detallaron: “No tiene restringida la libertad ambulatoria siempre que no se ausente de su domicilio por más de 24 horas sin autorización. No hay incumplimiento en que vaya a donde quiera mientras respete las prohibiciones de contacto con las víctimas”.

Durante la audiencia ante el tribunal de alzada de la semana pasada, tanto las querellas como la fiscalía y la asesora de menores se plantaron juntas para reclamar por la “no detención” e insistieron con que el acusado tiene que ir directo tras las rejas.

Es más, siete de las diez víctimas les mandaron cartas a los camaristas Rodríguez Varela, López y Lucini, exigiéndoles que el hombre al que denunciaron vaya preso por todo lo que les hizo.

 Seguirá el proceso libre, pero no podrá salir de su casa por más de 24 horas.

En la resolución, los jueces de la Cámara explicaron que los hechos bajo la lupa muestran “notas comunes que no es posible soslayar” y remarcaron que los comportamientos atribuidos a Porcel se deben analizar “de manera conjunta”, ya que dejan a la vista “la unidad de acción exhibida en la fuente de captación de los niños y de oportunidad de desplegar en el trato con ellos el designio sexual abusivo”, según publicó el portal de noticias de la Procuración General de la Nación.

Los magistrados subrayaron que los chicos eran compañeros de escuela de los hijos del acusado y que iban muy seguido a sus casas.

En ese marco, dieron por probado —con los elementos que se necesitan para esta altura del partido— que el empresario armaba “un entramado de relaciones y vínculos, naturalmente signado por una inexorable asimetría”.

“El imputado se valía como una estratagema de manipulación de la impostura de exhibirse como un igual”, sentenciaron los jueces, quienes detallaron un panorama donde les daba plata, bebidas alcohólicas, regalos y salidas a los adolescentes, mientras al mismo tiempo incentivaba situaciones de exhibición corporal, masajes y conductas con un claro contenido sexual.