En un contexto de creciente tensión por el conflicto salarial docente, un grupo de madres y padres de estudiantes del Politécnico—dependiente de la Universidad Nacional de Rosario— difundió una sentida carta pública para visibilizar el impacto que la falta de clases tiene sobre los adolescentes

Bajo la consigna de que la educación pública no puede seguir dejando solos a los alumnos, las familias expresaron su profunda angustia ante la pérdida de continuidad pedagógica y el deterioro de los vínculos cotidianos que sostiene la escuela secundaria.

La misiva aclara desde sus primeras líneas que el reclamo no busca confrontar con los trabajadores de la educación. Por el contrario, los padres reconocen plenamente el derecho constitucional a la protesta y al reclamo salarial, admitiendo que muchos docentes atraviesan situaciones económicas "angustiosas" producto de una crisis que no recibe respuestas reales. 

Sin embargo, advierten que mientras el debate se centra en presupuestos y política, los estudiantes quedan en un lugar de invisibilidad, perdiendo hábitos de estudio y estabilidad emocional.

Un punto central del comunicado es la diferenciación entre la autonomía de un universitario y la vulnerabilidad de un adolescente de entre 12 y 15 años

Las familias destacan que la ausencia prolongada de rutinas escolares, en un marco de hiperestimulación por pantallas y ansiedad, genera consecuencias concretas: desde chicos que viven en estrés permanente por tener "más evaluaciones que clases" hasta jóvenes que caen en dinámicas de aislamiento y apatía difíciles de revertir. "La secundaria no es solamente transmisión de contenidos; es presencia, rutina y acompañamiento", subrayan.

Finalmente, el texto apela a la responsabilidad institucional del Estado para garantizar que la educación secundaria, que es obligatoria por ley en Argentina, se brinde de manera real y continua

Los padres exigen que el Gobierno asuma su rol de manera urgente para evitar que el conflicto se naturalice y que los estudiantes sigan pagando el costo de una crisis estructural que erosiona el tejido social y el futuro de los jóvenes. "Ningún país puede construirse abandonando a sus jóvenes", concluye la carta.