Gran Bretaña decidió tomarse en serio la basura espacial. El gobierno anunció una misión pionera a nivel mundial que utilizará garras robóticas gigantes para atrapar satélites obsoletos en órbita, reduciendo así la amenaza de colisión contra la infraestructura crítica que sostiene el GPS, los pronósticos meteorológicos y las comunicaciones globales.
Se trata de la misión UK ADR, de Eliminación Activa de Desechos Espaciales. Es la primera vez que una nave espacial eliminará más de un satélite de esta manera, liberándolos a baja altitud en nuestra atmósfera donde se desintegrarán de forma natural. El gobierno la respaldó con más de 60 millones de libras y eligió como socio industrial a ClearSpace UK.
La nave se lanzará en 2029 desde el puerto espacial de Saxavord, en Escocia, que acaba de recibir 30 millones de libras de financiación para mantener la capacidad de lanzamiento soberana del Reino Unido. Si todo sale según lo previsto, destruirá dos satélites fuera de servicio para 2032, y no se jubilará ahí. Fue diseñada como una nave reabastecible y reutilizable, pensada para seguir barriendo el espacio durante muchos años. Ya se lanzó un concurso público para ponerle nombre.
El problema es inmenso. Cientos de miles de objetos de desecho rastreados orbitan a más de 27.000 kilómetros por hora, a 17.000 millas por hora, y son lo suficientemente grandes como para dañar la infraestructura vital. Los satélites viejos y sus restos amenazan a los miles de satélites activos que sostienen la seguridad nacional y los servicios cotidianos. Y actuar rápido es clave.
"La basura espacial representa un desafío inmenso y creciente, pero con nuestra experiencia nacional, el Reino Unido está decidido a liderar el esfuerzo mundial para limpiar el espacio", dijo la ministra del Espacio, Liz Lloyd. "Al respaldar esta misión pionera a nivel mundial, protegeremos los satélites que sustentan la vida moderna, manteniéndonos conectados con nuestros seres queridos y brindándonos pronósticos meteorológicos precisos".
La misión no es solo limpieza. Es la punta de lanza de un nuevo sector que el Reino Unido quiere liderar: el de servicios, ensamblaje y fabricación en órbita, el ISAM, que se prevé se convierta en una industria de miles de millones de dólares en la próxima década. Hoy los satélites son de un solo uso: cuando se les acaba el combustible o fallan, se desechan. La apuesta ahora es desarrollar tecnología para reparar, reabastecer y proteger.
"Esta misión va mucho más allá de la simple eliminación de desechos. Se trata de desarrollar las capacidades que permitirán el mantenimiento, el ensamblaje y la fabricación en órbita en el futuro", explicó la Dra. Alice Bunn, codirectora de la Agencia Espacial del Reino Unido. Proteger el entorno espacial es vital para un sector que vale 18.600 millones de libras y genera 55.000 empleos cualificados en el país.
El desafío técnico es enorme. Como explicó Rob Atchison, director general de ClearSpace UK, "nuestro próximo paso es diseñar, construir y probar una nave espacial capaz de acercarse, de forma segura, a un objeto que nunca fue diseñado para ser capturado, y tomar el control del mismo. Lo haremos con socios de toda la cadena de suministro del Reino Unido, con el objetivo de iniciar las operaciones en 2029. El servicio ADR del Reino Unido se implementará aquí mismo, en el Reino Unido".
De tener éxito, Gran Bretaña no solo habrá limpiado dos peligros de su órbita. Habrá inventado al primer barrendero espacial de la historia.