Chantal “Tati” Leclercq, la anestesióloga residente de tercer año del Hospital General de Agudos Bernardino Rivadavia investigada por el presunto desvío de anestésicos hospitalarios, rompió el silencio y publicó un extenso descargo en sus redes sociales. En el texto, repasó cómo atravesó los últimos seis meses, marcados por consultas con profesionales de la salud mental, trámites judiciales y cambios en sus vínculos personales.
“Este año pasé días enteros con psicólogos, psiquiatras y abogados. Días en los que mi vida parecía haber sido repartida entre consultorios y expedientes. Días en los que otras personas hablaban de mí mientras apenas conseguía levantarme de la cama”, escribió en Instagram, junto a fotos con familiares y personas cercanas.
En su publicación, también habló de los aprendizajes y las dificultades que atravesó durante ese período. “Me equivoqué más que nunca y aprendí en su misma medida; me volví a enamorar; abracé muchos perros y les hice mimos a todos los gatos que encontré”, expresó.
“Después de darle tantas vueltas a lo mismo, sigo sin terminar de entender cómo pudo pasar eso que pasó”, agregó.
En otro tramo del descargo, cuestionó las etiquetas que, según dijo, recibió durante este tiempo y recordó su trayectoria como estudiante y profesional de la salud.
“Me llamaron tantas cosas que, por momentos, incluso mi nombre dejó de pertenecerme. Antes, Chantal Leclercq aparecía escrito en guardapolvos, exámenes, historias clínicas. Estudié durante años para aprender ese extraño oficio de mantener a otro ser humano de este lado de la vida. Pero, de la nada, la peligrosa era yo. Qué risa”, manifestó.
Y concluyó: “Me río de eso porque hubo un momento en que reírme fue una de las pocas cosas que no pudieron sacarme”.
Después de que el mensaje se viralizara, la anestesióloga cambió la configuración de su perfil de Instagram, que hasta entonces era público, y lo puso en modo privado.
La investigación por el desvío de anestésicos
Leclercq es investigada por el presunto robo de propofol del Hospital Rivadavia. La causa se inscribe en una investigación más amplia que comenzó tras la muerte de Alejandro Zalazar, anestesiólogo del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, quien fue encontrado sin vida en su departamento del barrio porteño de Palermo el 20 de febrero. El episodio fue vinculado a una presunta sobredosis de propofol y fentanilo.
En el departamento de Zalazar se encontraron medicamentos anestésicos e instrumental médico. A partir de esos elementos, los investigadores comenzaron a rastrear el origen de las sustancias y determinaron que los insumos pertenecían al Hospital Italiano de Buenos Aires, institución en la que la víctima no trabajaba.
En el marco de las averiguaciones internas y judiciales, fueron identificados Hernán Boveri, médico del área de Anestesiología del Italiano, y Delfina “Fini” Lanusse, residente de tercer año de ese centro de salud y amiga de Leclercq. Ambos quedaron vinculados a la causa por el presunto robo de propofol y otros insumos médicos.
De acuerdo con la investigación, Leclercq habría funcionado como un nexo entre Zalazar y los profesionales del Hospital Italiano. Las sustancias sustraídas del circuito hospitalario habrían sido utilizadas en encuentros clandestinos conocidos como “propofest”, en los que un grupo reducido de profesionales de distintos hospitales porteños consumía propofol y fentanilo con fines recreativos.
La anestesióloga también declaró como testigo en la causa que tiene como imputados a Lanusse y Boveri, quienes están procesados por el presunto robo de medicamentos e insumos médicos. La muerte de Zalazar, por su parte, continúa bajo investigación como una averiguación de muerte dudosa, con intervención de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N.º 6.