En medio del escándalo nacional por las llamadas "Propofest" –fiestas clandestinas en Buenos Aires donde se utilizaron potentes sedantes robados de hospitales–, el presidente de la Asociación Rosarina de Anestesia, Analgesia y Reanimación, Iván Grossman, detalló cómo funcionan los controles en la provincia de Santa Fe y llevó tranquilidad a los pacientes de Rosario. El profesional aclaró que la sustracción de estos insumos constituye un delito y advirtió sobre el enorme peligro de utilizar estos fármacos sin asistencia respiratoria.

En diálogo con De 12 a 14 (El Tres), el médico explicó las funciones de las sustancias involucradas en la controversia porteña. Detalló que el propofol es una droga hipnótica que “induce sueño, es lo que nos permite que un paciente esté dormido durante un procedimiento”, mientras que el fentanilo es un “derivado opioide de la morfina, lo que nos permite es que el paciente no sienta dolor ante intervenciones”.

Ambos sedantes son insumos críticos y fundamentales en los quirófanos, terapias intensivas y unidades coronarias. “El 90 por ciento de las intervenciones que se realizan todos los días en todo el país se usan estos medicamentos”, indicó Grossman. Además, remarcó que son de uso exclusivo hospitalario y la población general no tiene acceso legal a ellos.

Protocolos estrictos y trazabilidad

Ante la alarma que generó el desvío de estos anestésicos en grandes instituciones de salud, el titular de la entidad rosarina destacó que a nivel local existen mecanismos rigurosos. “La Provincia tiene un registro a través de unas órdenes de prescripción de estupefacientes, que tiene un número, que está asignado a un profesional que trabaja en una institución”, explicó. Ese certificado es indispensable para que el proveedor entregue los insumos a la farmacia del hospital, la cual se encarga de los arqueos de entrada y salida para mantener una estricta trazabilidad.

En ese sentido, Grossman subrayó que en Rosario se realizan en promedio 12 mil procedimientos mensuales con anestesia y que el circuito funciona con máxima seguridad. Al ser consultado sobre el escándalo con profesionales de la salud en otras jurisdicciones, fue tajante: “Lo que pasó acá es un hecho claramente delictivo. La Justicia tendría que investigar cómo se sustrajo, si hay complicidad o no, por qué fallaron los controles”. Asimismo, confirmó que no hay ningún rosarino involucrado en la causa judicial que avanza en Capital Federal.

     

Los riesgos extremos de un uso sin supervisión

La utilización de sedantes potentes fuera del ámbito médico conlleva un peligro físico inminente. Durante las llamadas "Propofest", se detectó el uso de estos anestésicos sin monitoreo, lo que puede derivar en fallas orgánicas irreversibles. “La droga no es letal, sino el abuso o la mala administración. Por eso lo importante de que sea un profesional capacitado quien utiliza estos medicamentos”, sostuvo el entrevistado.

El médico detalló que tanto el opioide como el propofol pueden causar depresión respiratoria grave. Si la persona que los consume no cuenta con asistencia o ventilación mecánica adecuada en el momento de una eventual apnea, el cuadro se agrava rápidamente y acarrea consecuencias fatales.

Frente a este escenario que sacudió al ámbito de la salud, Grossman adelantó que, si bien la Asociación es una entidad científica y no regula el uso de los insumos, trabajarán de cerca con los profesionales locales para reforzar las normativas. “Cada situación genera rever protocolos y mejorarlos”, concluyó el referente, y anticipó que asesorarán a las instituciones médicas con “unas nuevas normas de recomendación” para adecuar las medidas de seguridad según la magnitud de cada centro.