Mientras espera una definición de la Justicia de Brasil, Agostina Páez, la abogada argentina detenida tras ser acusada de racismo, publicó un extenso descargo en sus redes sociales con motivo del Día Internacional de la Mujer, en el que cuestionó las críticas que recibió y defendió su postura frente al episodio que derivó en su detención.
“En estos meses conocí una cara muy dura del mundo. Viví y sigo viviendo situaciones profundamente violentas. Desde el segundo uno de todo lo que pasó sufrí violencia. Muchos hablan, pero apenas conocen el 1% de la historia. Sin embargo, mi cara y mi nombre se mostraron una y otra vez por el mundo, mientras nunca se vio de la misma forma a quienes me trataron mal, me sexualizaron y se burlaron de mí”, expresó al inicio del mensaje.
En el comunicado, la joven también cuestionó el proceso judicial y aseguró que no se está considerando el contexto en el que ocurrió el hecho.
“Quienes deberían actuar con imparcialidad ni siquiera tienen en cuenta el contexto de violencia que sufrí como mujer extranjera, ignoran pruebas y todo se limita a lo que unos cuantos cuentan”, señaló.
Además, criticó que pocos días después de la acusación la policía impulsara una campaña antirracismo basada, según ella, en fragmentos del video difundido. “Y no, no soy racista”, afirmó.
Páez también contó que recibió numerosos mensajes agresivos en redes sociales, incluidos insultos y amenazas. Aun así, sostuvo que la experiencia le dejó una enseñanza sobre la fortaleza personal.
“También aprendí algo: la fuerza de una mujer. Porque a pesar de que intentan quebrarme, humillarme, atacarme y silenciarme, sigo aquí. Hay días en los que siento que no puedo más, que no aguanto más, que me quiero morir. Pero junto fuerzas y decido seguir de pie, afrontar lo que me toca”, sinceró.
En esa línea, vinculó su situación con el sentido del 8 de marzo. “El Día de la Mujer no se celebra, se conmemora porque nace de la lucha de mujeres que enfrentaron violencia, desigualdad y silencio”.
En otra parte del descargo se refirió directamente a la acusación de racismo. “Ser racista es discriminar, despreciar, excluir o tratar a una persona como menos por el color de su piel. Una reacción emocional, con un gesto en medio de una discusión y frente a agravios no me convierte en racista, porque nunca hubo esa intención”, sostuvo.
También aseguró que no se tuvo en cuenta la conducta previa del empleado del bar con quien discutió. “Entiendo que era más llamativo un titular que dice: «abogada argentina realiza gestos racistas a un trabajador de un bar», pero ese recorte omite el contexto de «luego de que él realizara gestos sexuales mientras le gritaba cosas»”.
Sobre el final, Páez pidió disculpas a quienes se hayan sentido ofendidos por el video que se viralizó, aunque aclaró que no reconoce una intención racista en sus acciones.
“Pedir perdón no significa asumir una intención racista, porque no la hubo”, agregó.
Finalmente, cuestionó las críticas que recibió por su profesión y rechazó la idea de que deba cumplir un rol ejemplar en lo personal. “¿Desde cuando yo tengo que ser un modelo universal de moral, con una conducta ideal, para el resto de la sociedad? ¿Por qué por tener un título se me quiere colocar en un estándar más alto que el resto y con la responsabilidad de «ser ejemplo?»”.