Una resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas adoptada el viernes busca que gobiernos y organizaciones internacionales y educativas dejen de usar el mapamundi de Mercator para reemplazarlo por otros que reflejen mejor el tamaño de África en comparación con el resto del mundo. El dictamen, liderado por Togo y respaldado por la Unión Africana (UA), obtuvo 164 votos a favor (incluido el de Argentina), un voto en contra de Estados Unidos y seis abstenciones.
“Un mapa justo no cambia la geografía del mundo, cambia la forma en la que se percibe”, indicó Robert Dussey, Ministro de Asuntos Exteriores, Cooperación, Integración Africana y Togoleses en el Extranjero, durante su discurso de presentación ante la Asamblea.
Y agregó: “Cuando nuestra perspectiva se vuelve más justa, sienta las bases para un mayor entendimiento, mayor respeto y paz entre las naciones”.
“Corregir el mapa no es un ejercicio ni estético ni simbólico. Se trata de una exigencia de precisión científica y pedagógica. Consiste en recordar que todas las regiones del mundo cuentan, que todos los pueblos merecen ser vistos en el lugar que les corresponde y que África, igual que el resto de regiones, debe aparecer en la conciencia colectiva, no de forma reducida a través de las distorsiones del pasado, sino que debe ser reconocida según su realidad, su contribución y su futuro”, sostuvo Dussey.
La resolución adoptada, que fue descrita por sus impulsores como “un hito histórico hacia la equidad cartográfica mundial”, no aboga por prohibir la proyección de Mercator ni por sustituirla en ámbitos como la navegación aérea o marítima. Su objetivo es avanzar hacia una representación cartográfica más equitativa del mundo alentando el uso de otras proyecciones cartográficas, como la proyección Equal Earth, creada en 2018 por Bernhard Jenny, Tom Patterson y Bojan Šavrič.
Desde la Asamblea apoyaron la decisión para que la proyección de Equal Earth sea la referencia para reflejar el tamaño real de los continentes donde resulta especialmente relevante: libros de texto, atlas, páginas web institucionales y mapas utilizados por los medios de comunicación.
“El proyecto de resolución y en particular la referencia a la proyección Equal Earth se refiere exclusivamente a la representación proporcional de las superficies de los continentes. No afecta en ningún modo a la delimitación, al trazado, a la condición o el reconocimiento de las fronteras y no debe interpretarse como manifestación de una postura política, jurídica o territorial que sea su objeto. Es meramente cartográfico, científico y pedagógico”, añadió Dussey durante su intervención.
En el planisferio clásico, creado por Gerardus Mercator en 1569, África aparece empequeñecida en comparación con otros territorios como Groenlandia o Canadá. Esto se debe a que el mapa, que nació para favorecer la navegación, provoca mayores distorsiones conforme se acerca a los polos, por lo que Groenlandia se ve de tamaño similar a África, cuando realmente es unas 14 veces más pequeña.
En este tipo de mapa son inevitables las distorsiones propias de proyectar una esfera en una superficie de dos dimensiones, lo cual altera tanto formas y ángulos como también el tamaño de ciertos continentes.
La adopción en la 79ª Asamblea de la ONU, que concluye sus sesiones ordinarias este 8 de septiembre, es el último hito alcanzado por la campaña #CorrectTheMap, una iniciativa impulsada por las organizaciones Africa No Filter y Speak Up Africa en 2025. La resolución de la ONU es no vinculante, por lo que su cumplimiento no es una obligación para los Estados miembros.
Aunque estos reclamos no son nuevos, la campaña reavivó el debate en un momento de ruptura poscolonial y de reafirmación de la identidad africana. En agosto del año pasado, la UA respaldó la iniciativa y más adelante pidió a Togo que liderara los esfuerzos diplomáticos para su adopción en la Asamblea de la ONU. Ahora, este recorrido culmina con la aprobación de la resolución en Nueva York, un paso que coloca la representación cartográfica del mundo en la agenda de la comunidad internacional.
Durante la sesión de la Asamblea General, en el apartado donde los Estados podían explicar el sentido de su voto, la representante de Estados Unidos anunció que su país votaría en contra. Criticó que “en lugar de centrarse en problemas reales de paz, prosperidad o buenas relaciones, este órgano está debatiendo cuestiones de mapas del siglo XIX, hablando de reparación y justicia cognitiva”. Añadió que resoluciones como la presentada y “la agenda ideológica que promueven” son “obstáculos” para el trabajo del organismo.