El centro de día Alas, que atiende a personas con discapacidad en la zona sur de Rosario, volvió a advertir sobre la crítica situación económica que atraviesa y aseguró que la falta de pagos por parte de Incluir Salud y distintas obras sociales pone en riesgo su continuidad.

A través de un comunicado difundido este lunes, la institución señaló que la deuda acumulada supera los 90 millones de pesos y alertó que, si no hay una respuesta en el corto plazo, a partir de agosto ya no podrá garantizar el funcionamiento de sus servicios.

Nos quedan aproximadamente dos meses. A partir de agosto de 2026, si no se regulariza la situación, Alas no puede garantizar la continuidad”, indicaron desde la asociación civil.

La entidad funciona desde 1988 y actualmente atiende a 30 jóvenes y adultos con discapacidad intelectual, psíquica y sensorial. Además de los tratamientos terapéuticos, brinda desayuno, almuerzo y merienda a sus concurrentes, muchos de ellos provenientes de sectores vulnerables de la ciudad.

Desde Alas sostienen que la crisis se profundizó por la falta de pago de prestaciones ya realizadas. Según detallaron, el principal problema está vinculado al programa federal Incluir Salud, administrado por la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), aunque también aseguran que existen deudas acumuladas por parte de otras obras sociales.

“Esta institución no está en crisis porque gestionó mal. Está en crisis porque el Estado incumplió”, remarcaron en el escrito, en el que además señalaron que durante años lograron sostener un fondo de reserva para afrontar contingencias, pero que esa capacidad ya se agotó.

La advertencia se suma al reclamo que la institución había realizado semanas atrás. El pasado 13 de mayo, autoridades de Alas habían señalado en De 12 a 14 (El Tres) que no recibían pagos desde noviembre de 2025 y que la situación financiera comprometía seriamente la continuidad de la atención.

Según indicaron ahora, desde entonces no hubo avances ni respuestas que permitan revertir el escenario. Por eso insistieron en la necesidad de encontrar una solución urgente para evitar el cierre de un espacio que, aseguran, constituye una referencia fundamental para decenas de personas con discapacidad y sus familias.

“Si Alas cierra, esas familias quedan solas”, concluyeron.