Marte pudo haber estado alguna vez lleno de mares de magma que transformaron el interior del planeta rojo y lo acercaron a condiciones habitables. Las mediciones sísmicas realizadas por la misión InSight de la Nasa indican que, en el pasado, profundos océanos de magma se movían libremente dentro de la corteza marciana.

Los sismos marcianos detectados por InSight muestran un límite claro a 24 kilómetros de profundidad entre dos tipos de roca diferentes. Esa división se habría formado por enormes depósitos de magma que alteran por completo lo que se creía sobre el desarrollo primitivo de Marte.

Investigadores de la Universidad de Oxford analizaron los datos y concluyeron que, por encima de los 24 kilómetros, hay una gruesa capa de roca máfica rica en hierro, magnesio y sílice. Debajo, hasta llegar al manto a unos 38 kilómetros, se encuentra una roca ultramáfica cristalina más densa, con hierro y magnesio pero pobre en sílice. La separación entre ambas solo pudo ocurrir en gigantescas cavidades de magma dentro de la corteza. Como el aceite que se separa del agua, la roca máfica y la ultramáfica se diferenciaron con el tiempo antes de enfriarse y quedar fijadas.

La Tierra está moldeada por la tectónica de placas: enormes fragmentos de corteza que se desplazan sobre el manto fundido, generan terremotos, volcanes y regulan el carbono atmosférico. Ese reprocesamiento constante produce una corteza compleja y en capas. Marte, en cambio, es un planeta de "tapa estancada", con una corteza continua y sin evidencia convincente de tectónica de placas. Hasta ahora se pensaba que debajo de esa tapa el material era bastante homogéneo.

InSight operó en la superficie marciana entre 2018 y 2022. Su sismómetro detectó temblores provocados por impactos de meteoritos o cambios internos. Al propagarse por el planeta, las ondas sísmicas viajan a distintas velocidades según el tipo de roca, lo que permitió descubrir el límite entre las dos capas. La existencia de ese límite no tenía explicación hasta el trabajo del equipo de Oxford, que usó modelos geotérmicos y estadísticos para identificar las rocas que mejor encajan con los datos.

Las bolsas de magma podrían haberse extendido cientos o incluso miles de kilómetros por el planeta, todas conectadas entre sí. Así, los gigantescos sistemas volcánicos como el Olympus Mons y los volcanes de Tharsis no habrían sido puntos calientes aislados, sino parte de una red interconectada bajo la superficie.

"Una de las grandes incógnitas de la ciencia planetaria es si la Tierra es única", declaró Jon Wade, de la Universidad de Oxford. "Si Marte pudo desarrollar este tipo de corteza compleja sin tectónica de placas, entonces quizás las condiciones necesarias para la habitabilidad puedan surgir en más planetas de los que creíamos, incluyendo aquellos que antes se descartaban por su tamaño o su aparente falta de actividad tectónica".