A casi dos años de la muerte de Giovani Mvogo, el adolescente de 17 años hallado sin vida en el Parque España, la familia hizo un pedido de pruebas para que un médico forense ajeno al caso revise algunas de las heridas que, creen, no son compatibles con una caída de altura. También solicitaron cruzar información ligada a llamados telefónicos sospechosos que se dieron en la misma madrugada del jueves 28 de noviembre de 2024.
Se trata de indicios que agregan más dudas sobre la versión inicial de suicidio y que alimentan la hipótesis de que algo más ocurrió: un posible homicidio. En el pedido de pruebas que el fiscal Matías Edery recibió y activó, la querella aportó precisiones hasta ahora desconocidas y que, a su vez, habilitan nuevas preguntas.
Llamados al celular de Giovani
El cuerpo de Giovani fue hallado por un agente de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) que estaba de franco esa madrugada del jueves 28. Según su versión, salió a caminar porque no podía dormir. Se asomó desde las escalinatas del Parque España para sacar una supuesta foto del amanecer, a pesar de que aún faltaba una hora para que saliera el sol (esa imagen nunca apareció). En ese momento, vio el cadáver abajo, sobre la explanada que da al río Paraná.
A las 4.45, llamó al 911 de la Policía provincial para notificarlo. A las 5.10, Giovani fue declarado muerto por los médicos. Un minuto después, a las 5.11, el teléfono de la víctima sonó, pero a 12 kilómetros de distancia, en su barrio. Alguien, que ya había cambiado el chip del aparato, atendió. Esas dos personas hablaron 45 segundos. A los diez minutos, a las 5.21, ingresó un segundo llamado y volvieron a dialogar otros 90 segundos.
El adolescente había salido de su casa en Puente Gallego, extremo sur de la ciudad, pasada la medianoche. Tenía su celular en ese momento, pero no estaba entre sus pertenencias cuando fue encontrado a las 5 en el centro. En ese lapso de tiempo, alguien se lo sacó o él lo entregó.
El cambio del chip (y del número de línea) del aparato que era de Gio ocurrió a las 4.32, o sea 13 minutos antes del aviso al 911 que hizo el agente de la PSA. Esa alteración en el dispositivo quedó registrada en las antenas de telefonía celular. El movimiento impactó en la zona de Ovidio Lagos al 7300, en su barrio. Luego se detectó que el titular de esa línea vive a dos cuadras de los Mvogo: se trata de una familia ligada al narcomenudeo.
A esa nueva línea del celular que el adolescente utilizó hasta la medianoche del miércoles 27, ingresaron los dos llamados posteriores a la constatación de su muerte: a las 5.11 y a las 5.21 del jueves 28. Todo ese movimiento en Puente Gallego se dio en simultáneo al hallazgo que se produjo bajo las escalinatas de Mitre y el río, una distancia que se puede unir en unos 20 minutos en auto.
El recorrido y los “dos puntitos negros”
La reconstrucción de esa madrugada indica que Giovani salió de su casa sobre calle Playa Chica y se subió a la 1.01 a un colectivo 132 (con su tarjeta Sube). Esa unidad tenía cámaras de videovigilancia, pero las imágenes no forman parte de la causa. No se sabe en qué punto dejó la unidad. Todos los equipos audiovisuales de la zona céntrica donde debería haber descendido para ir hacia el parque fueron revisados por los investigadores. Si no se bajó ahí, ¿dónde y para qué?
Tampoco quedaron registros en las cámaras públicas del Parque España porque la mayoría no funcionaba. Sí se recabaron videos de dos edificios (arriba de la barranca). Uno de esos registros se perdió en el Ministerio Público de la Acusación (MPA) y otro estaba cortado justo en el horario investigado.
La Fiscalía explica esas cinco fuentes diversas de imágenes fallidas (colectivo, centro, cámaras públicas del Parque España y las privadas de dos edificios) con una mezcla de errores, negligencias y fallas sistémicas habituales, pero niega la existencia de connivencia o complicidades con algún delito.
Hay otra alternativa a la ausencia de registros de la supuesta caminata de Giovani hacia la costanera. Que eso no haya ocurrido, lo que desacreditaría la teoría del suicidio, que fue la hipótesis inicial de trabajo. ¿Alguien pudo haber matado al joven en otro lugar y llevado luego el cuerpo para montar una falsa escena del hecho?
Desde el MPA señalan que esa es una zona donde ocurren suicidios. Tienen al menos cinco hechos de ese tipo en esa ubicación y con una disposición similar de los cadáveres. Para la familia y los peritos de parte, en cambio, eso no es posible porque hay varias lesiones registradas en la autopsia que no coinciden con una caída. Una, ya fue dicha y marcada: una herida lateral en el tórax que correspondería a una raspadura, como si lo hubiesen arrastrado. Ahora, del detallado pedido de pruebas que hicieron los abogados del Centro de Asistencia Judicial (CAJ), surge otra: “Dos lesiones excoriativas redondeadas en el alerón ilíaco izquierdo”.
Lo llamativo de esa herida, que son como dos puntos negros en la zona de la pelvis, es cómo evolucionaron desde la escena del hecho a la autopsia. Especialistas de la querella compararon las fotos tomadas en los dos lugares. Con una diferencia de cinco horas, esas lesiones cambiaron de color. A la madrugada en el Parque España, estaban “sin cambio en la pigmentación de la piel” y más tarde, en el Instituto Médico Legal (IML), eran de “color pardo oscuro”. Algo que coincide con un “infiltrado hemático” (sangrado) producido cerca de la hora de muerte, pero que no sería a causa del golpe por el colapso desde las escalinatas.
“La presencia de estas lesiones de carácter vital y de data de producción reciente podría indicar la existencia de forcejeos, agarres o agresiones físicas de carácter defensivo y previas al desenlace”, señala el escrito del CAJ que la madre, Vanesa Palavecino, utiliza para renovar el reclamo que hace desde el minuto cero: “Giovani no se suicidó, lo mataron”.
“Cuando pregunté por los dos puntitos me dijeron que eran por la autopsia, para sacar muestras, pero en las fotos del Parque España ya los tiene. No sabemos a qué se debe, pero no son heridas ni de cuchillo ni de arma de fuego. Lo único que puedo pensar es en algún tipo de inmovilizador eléctrico”, afirmó la mamá, que vive en Santiago del Estero, en diálogo con Rosario3.
Edery, el nuevo fiscal del caso, ya había adelantado que pediría nuevas medidas para tratar de despejar las dudas abiertas que tiene la causa. Tras el planteo formal de la familia a través de los abogados del CAJ, el funcionario judicial accedió a una revisión de las heridas por parte de médicos forenses ajenos al caso, además de pedir cruces telefónicos con datos georreferenciados.
Aumentaron el pedido de recompensa
El Ministerio de Justicia y Seguridad de Santa Fe aumentó la recompensa de 10 millones a 16 millones de pesos a cambio de información ligada a la causa de Giovani Mvogo Eteme.
Si bien para la madre es insuficiente e injusto si se comparan los fondos destinados a otros casos, desde Fiscalía señalaron que eso se debe a la carátula del expediente, que no es por “homicidio” sino por “averiguación de causales de su fallecimiento”.
La contradicción es que el artículo 1º de la resolución indica que el dinero es para “aquellas personas que aporten datos útiles, relevantes y decisivos para individualizar al autor o los autores del homicidio”, ubicado en principio en la zona de avenida del Huerto y Salta (Parque España). En el texto formal se lo trata como un asesinato.
Vanesa Palavecino viajó a la ciudad para reunirse este jueves con el fiscal regional Matías Merlo. “Voy a pedir que eleven el monto a 25 millones como en otros casos de homicidios”, adelantó a este medio.
La mujer agregó que hasta ahora no hubo llamados ni ningún dato aportado por esa vía: “Es raro: ¿nadie vio nada? Es un misterio que nadie lo vio en el colectivo, en alguna parada, caminando o en el Parque España”.
La resolución aclara que la identidad de quienes brinden información será mantenida en secreto. Las personas se pueden comunicar al 911, al correo electrónico institucional (recompensas@mpa.santafe.gov.ar) o en las sedes de las Fiscalías Regionales (en Rosario, calle Sarmiento 2850).
Al margen de las cuestiones técnicas de esa recompensa, para la familia esa diferencia en el trato realimentó el dolor por una muerte que aún no fue explicada. Por diversas falencias, sobre todo en el inicio de la causa, hasta ahora se privó a los seres queridos de Giovani del acceso a la verdad.